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Crítica On Line
Los estrenos de la semana
Por Elsa Bragato

BRAGATISSIMO
www.arinfo.com.ar

Sábados de 15 a 16

ELSA BRAGATO Y CARLOS PIERRE


 

*Colaboración del crítico y productor Carlos Pierre

http://www.elsabragato.blogspot.com  El site de Elsa Bragato

 Ver estrenos anteriores

 

Entrevista a VIRGINIA LAGO
 
Entrevista al MTRO JORGE CALANDRELLI

 

JUEVES 29 DE ENERO DEL 2015.-

Hay cinco estrenos confirmados en las salas más importantes de esta ciudad de Buenos Aires. Entre ellos, la comedia francesa “Dios mío, ¿qué hemos hecho”, de Philippe de Chauveron, que viene con buenas críticas, y la nacional “El desafío”, de Juan Manuel Rampoli, con Nico Riera, Rocío Igarzábal, Gastón Soffritti, Diego Ramos, en los rubros protagónicos. Consignamos que Nico Riera y Rocío Igarzábal es una pareja surgida en la televisión y que hace un año que no están en la pantalla chica. El film está dirigido a la platea femenina adolescente. Se anuncia también el estreno del documental “El vals de los inútiles”, sin difusión para la mayoría de los críticos, del chileno Edison Cajas.



ST VINCENT

Guión y dirección de Theodore Melfi. Con Bill Murray, Jaeden Lieberther, Melissa McCarthy, Naomí Watts, entre otros. Música de Theodore Shapiro. Duración: 102 minutos.

MUY BUENA. MURRAY SE ADUEÑA DE LA PANTALLA

“St Vincent” nos muestra a Bill Murray en su mejor interpretación, a manera de unipersonal, en el cine. Dueño de un estilo mesurado, de una gestualidad muy particular, Murray se adueña de la pantalla en esta historia, una comedia dramática, cuyo nudo se centra en la relación de este hombre mayor y un niño, agredido en una escuela de un Brooklyn bello pero difícil y reo. Vincent es un veterano de Vietnam, malhumorado, atormentado, con muchos vicios que van desde el cigarrillo hasta el alcohol, pasando por las apuestas en carreras de caballos, sin un dólar a mano, con su mujer en un geriátrico y una amante rusa (la bella Naomí Watts) que está embarazada. Por esas cosas del destino, Vincent se ve involucrado con una nueva vecina (Melissa McCarthy) y su pequeño de 12 años (Jarden Lieberther).

Bill Murray sabe cómo adueñarse de su personaje y hacerlo vivir el entorno que le toca en suerte. Su rol es ir a buscar al niño a la salida del colegio religioso, transformándose en un singular “babysitter”, recibiendo un sueldo a cambio. Aquí se ve la mano de Theodore Melfi en el tratamiento del guión y la dirección actoral, dejando con sabiduría que Murray y el elenco se explayen en sus roles sin notar el invisible hilo que los sostiene.

El film tiene varios golpes bajos, hay un tosco sentimentalismo, y una serie de clishés y algunas sobreactuaciones de Bill Murray que, sin embargo, atrapan, no declinan el interés por este personaje, eje del film. Bill Murray se transforma no solo en el “babysitter” que la ficción le exige sino también en el sostén de un muy buen elenco. Y por esta actuación que es superlativa le damos un “muy bueno” al film, sin olvidarnos que, detrás de Bill Murray, hay títulos inolvidables como “Hechizo del tiempo”, “Perdidos en Tokio”, y los lejanos films de entretenimientos sobre los “cazadores de fantasmas”. Murray hace suyo el film y merece verse.

Carlos Pierre



BÚSQUEDA IMPLACABLE 3 (TAKEN 3)

De Olivier Megaton. Con Liam Neeson, Famke Jansson, Maggie Grace, Forest Whitaker. Musica de Nathaniel Méchaly. Duración: 109 minutos. Guión y producción de Luc Besson.

REGULAR. DESANGELADA BÚSQUEDA

Los policiales son atractivos, aún con sus menos… En este caso, esta tercera película final de la saga “Taken” (se inició en el 2008 y continuó con Taken 2 en el 2012), luce sin gracia, desangelada, atada a clishés de los que ha sabido crear Luc Besson y su mano está más que clara, con algunas escenas que nos recuerdan y mucho a “Lucy” (esos pasillos largos plagados de custodios muertos a tiros). Para Liam Nesson, uno de los grandes actores de Hollywood, la franquicia de Besson lo catapultó a la taquilla nuevamente (en su haber tiene la magnífica “La lista de Schindler” o “Kinsey”, entre tantos otros títulos), valiéndose del mismo director de “Taken 2”, Olivier Megaton, que pertenece a su estrecho círculo de colaboradores. Film francés con actores ingleses e irlandeses. Recordemos la otra franquicia de Besson, “El transportador”, que le dio fama mundial al excelente actor inglés Jason Statham, conocido en su país por su labor teatral. Es decir, Luc Besson le encontró la vuelta a su fábrica de sucesos de acción.

Hechas estas consideraciones, vamos al film en cuestión. Aquí el ex agente Bryan Mills se enfrenta al nuevo marido (¿acaso no había reiniciado su relación con Brian Mills en Taken 2?) de su ex esposa (una sensual Famke Janssen) y al asesinato de ésta, quedándole solo su hija (la bella Maggie Grace como “Kim Mills”) para defender. Tan previsible es la historia que ni habría valido la pena la película porque, de entrada, nos damos cuenta de quién es el asesino, a pesar de que Besson hizo giros en la trama para alentar el suspenso. Inútiles. Está “Franck Dotzler” (Forest Whitaker, de quien nunca olvidaremos su interpretación en “El último rey de Escocia” y la más reciente “El mayordomo”) como el inspector que sigue los pasos de “Mills” con escasa suerte. Un rol de taquito para Whitaker.

Entre los hechos que pueden desalentar al espectador es la no ubicación real del film, qué ciudad, dónde estamos. Todo indica que es Los Angeles donde efectivamente se filmó gran parte del film. Hay tomas interesantes aéreas y alguna secuencia lograda. En general, Liam Neeson luce agotado del personaje si bien, aún con dobles de riesgo, sale indemne de tanta acción. La cuestión pasa por su inexpresión, no nos transmite nada porque, evidentemente, Neeson ya está para otros personajes. Y Besson finiquitó su propia franquicia.

Elsa Bragato



INQUEBRANTABLE

De Angelina Jolie. Guión de los hermanos Cohen. Con Jack O’Connell, Miyavi, Garrett Hedlund, Jai Courtney, entre otros. Música de Alexandre Desplat. Duración: 134 minutos.

REGULAR. CÓMO QUEBRANTAR AL ESPECTADOR

El 26 de enero pasado Louis Zamperini habría cumplido 98 años, falleció el año pasado, luego de ser honrado por esta película, la segunda que filma Angelina Jolie (la anterior fue “En la tierra de sangre y miel”, una historia de amor en la Guerra de Bosnia, 2011). Pocos días después, se estrena el film basado en el libro de Laura Hillebrand sobre su vida. Los hermanos Cohen, creativos de alta alcurnia, y la misma Jolie se encargaron de este guión donde no se ahorró ningún sufrimiento para el espectador quien, en más de una oportunidad, se retorcerá en su butaca ante las escenas sin cortapisas que ve. El tema (honrando la vida de un atleta olímpico que soñó con participar en los juegos de Tokio, siendo enviado a la segunda guerra mundial desde 1941 a 1945) sobre la supervivencia en condiciones infrahumanas en las temibles barracas japonesas, castigos brutales, naufragio de 47 días en el Pacífico, ya lo hemos visto en “La vida de Pi”, “Kon-Tiki”, y “Un pasado imborrable” con Colin Firth y Nicole Kidman, donde se muestran las torturas japonesas, si bien las historias eran diferentes.

La actuación de Jack O’Connell es excelente y se nota el esfuerzo físico para el rol: de tener un peso normal a llegar a ser esquelético en los campos de concentración de Japón; el resto del elenco cumple con su tarea denotando profesionalismo y buena dirección de Angelina Jolie. La fotografía también es estupenda, especialmente en las secuencias iniciales donde se muestra la lucha aérea de los Aliados y los escasos recursos de este batallón. El naufragio es inmediato y los sobrevivientes, entre ellos Louis Zamperini, se aferran a botes salvavidas donde pasarán más de un mes. He aquí escenas que nos hacen saltar de la butaca como la caza y despanzurramiento de una gaviota, de un pez-pescado comido casi vivo a mordiscones desesperados y de un tiburón. Y luego la captura por los japoneses donde Zamperini es violentado por el jefe de las barracas, el temible Mutsuhiro Watanabe apodado “El pájaro“, quien estuvo 7 años escondido después de la guerray, aún siendo catalogado como un asesino, logró escapar del juicio por torturas, falleciendo en el 2003.

Las trompadas que recibe “Louis Zamperini” por orden de “El pájaro” de cada uno de los prisioneros de guerra, uno a uno, hasta quedar destruido, los latigazos en su rostro que le propina “El pájaro”, los bastonazos en su frágil cuerpo, son larguísimas secuencias que terminan por agotar al espectador ante tanto sufrimiento (sin dudas, real). Zamperini, en su propia vida (regresó con la llama olímpica a Tokio ya superando los 80 años), fue más fuerte espiritual y físicamente que cualquier espectador que debe tolerar la seguidilla de torturas bien completitas a las que fue sometido.

El film resulta una narración audiovisual de manual. A su favor está la biografía de Louis Zamperini por lo que el traslado al cine de la pieza literaria debió ser lo más fiel posible. En su contra, la realización es convencional como indicamos, aunque se destaca la actuación de Jack O’Connell. Poco convincente resulta el japonés “Miyavi”, reiterativo en sus expresiones y parlamentos. Innecesariamente extensa, añadimos que inquebrantable fue Zamperini. Quebrantable es la tolerancia del espectador.

Elsa Bragato

 

JUEVES 22 DE ENERO DEL 2015.-

Hay seis estrenos de cine. Además de los que comentamos, llegan a la pantalla “Mortdecai” con Johnny Depp, basada en una famosa trilogía literaria; para los chicos, “Los pingüinos de Madagascar”, surgidos de la estupenda “Madagascar”, y la nacional “Libre de sospecha”, policial de Emilio Blanco que protagoniza Miguel Habud.

LA DAMA DE NEGRO 2 (EL ÁNGEL DE LA MUERTE)

De Tom Harper. Con Phoebe Fox, Helen McCrory, Jeremy Irvine, Leilah de Meza, entre otros. Música de Marco Beltrami, Brandon Roberts y Marcus Tramp. Duración: 98 minutos.

REGULAR. MÁS QUE TERROR, RISAS…

No valió el salto del siglo XIX de “La dama de negro” a la Segunda Guerra Mundial del siglo XX para lograr un acendrado terror en esa forzada secuela. Encontramos la casa en ruinas, siempre cargada de una mala energía que no logra efectos salvo sustos por audios excesivos y clishés de lo que sería “un terror original”, y la locación es la isla separada de tierra firme por ondulantes marismas, terrenos bajos y pantanosos que se inundan por las aguas del mar.

Ocho niños son llevados a la casa para huir de los bombardeos nazis. Sus ocasionales tutores son una rígida directora de escuela (Helen McCrory), una joven maestro (Phoebe Fox) y un desplazado aviador de la RAF (Jeremy Irvine, que debutara en la fantástica “Caballo de guerra” de Steven Spielberg). Uno de los niños es huérfano y, como en la versión anterior, cae atrapado en las pantanosas marismas.

En realidad, es la película en sí la que está atrapada y empantanada, y el destino de los personajes no fluye, no hay evolución sino gags y “sustitos”. Se percibe claramente un clima forzado con situaciones imprevistas pero que, lejos de causar miedo, mueven a risa. Debiera ser una gran preocupación para los productores el haber lanzado este film como secuela de un éxito, una “dama de negro” devaluada, con actuaciones que no convencen, y con esfuerzos denonados por salvarla de las propias marismas. Olvidable.

Carlos Pierre

AMERICAN SNIPER – FRANCOTIRADOR

De Clnt Eastwood. Con Bradley Cooper, Sienna Miller, Luke Grimes, Kyle Gallner, entre otros. Duración: 132 minutos.

EXCELENTE. EASTWOOD A TODO NADA EN GRAN FILM BÉLICO

El cine bélico ha regresado en estos días con muy buenas producciones: la que comentaremos y el film protagonizado por Brad Pitt, “Corazones de hierro – Fury”. Esta última, más romántica aunque cruel, y la de Eastwood, una de esas narraciones del gran director que conmueven porque son mucho más que secuencias intensas en contenido y en imágenes.

Clint Eastwood tomó el libro de Chris Kyle, asesinado en el 2013 por un ex combatiente. En su corta vida, logró ser el francotirador que más bajas produjo en Irak, cargando sobre su alma la muerte de un niño que llevaba una granada para arrojarla a un batallón de marines. Eastwood repasa con habilidad de cámara y de criterio la vida personal de este “SEAL” (marine francotirador para tierra, aire y mar), su casamiento, el nacimiento de sus hijos, y su noble principio de combatir para salvar a su país del terrorismo. Y no nos ahorra tremendas escenas porque de eso se trata la guerra. Pero va más allá. En la brillante interpretación de Bradley Cooper (uno de los productores del film junto con Malpaso, la productora de C. Eastwood) se percibe, nos llega al corazón, la lucha interior de Chris entre matar para salvar a su gente y el sinsentido de la guerra que sobrevuela en cada tiro certero que da.

La figura del héroe entonces, y solo por la reflexión de Clint Eastwood, es puesta en tela de juicio: Chris Kyle logra renombre entre sus camaradas, mientras se enfrenta a situaciones complejas en su matrimonio. La tragedia no es solo la los iraquíes,

Chris Kyle debe matar al francotirador iraquí más famoso, tan popular como él. La notable tecnología militar estadounidense se pone en marcha: al mejor estilo “google”, se sobrevuela la zona con una espectacular toma-secuencia, hasta determinar el lugar del “asalto”. La pantalla se recorta y queda enmarcada en la pared de los mandamás del Pentágono. Desde allí, C.Kyle recibe las órdenes y se le indica por donde se acercan los enemigos. Es el comienzo de una de las secuencias más impresionantes vistas hasta ahora donde, en medio de un polvillo rojo intenso, se mueven como sombras los soldados, son heridos, otros son muertos, caen y manos salvadoras los rescatan. Increíble ejercicio de filmación, que incluye efectos especiales.

Resulta también innovador el trabajo del sonido en postproducción. A diferencia de otros filmes suyos, Clint Eastwood utiliza percusión para acentuar el drama o la tragedia que se avecinan. Y sobre el final, el angustiante “Toque de silencio” que se ejecuta con trompeta (surgió en 1862 durante la Guerra de Secesión de los Estados Unidos) se funde en una variación con pocos instrumentos. Tremendo cierre que nos deja un interrogante, como el solitario toque de queda, y variaciones que debieran tener respuestas: ¿de qué vale tanta perfección para matar? ¿De qué vale la crueldad del fundamentalismo de cualquier índole como la venganza en un niño al que se le perfora la cabeza? ¿No es hora de que todos digamos “basta” a este poderío insano de balas, metralletas, granadas, e inútil perfeccionismo para matar? Clint Eastwood, a los 84 años, nos deja un film memorable y un legado de reflexiones a su país y al mundo.

Elsa Bragato

WHIPLASH

De Damien Chazelle. Con J.K. Simmons, Miles Teller, Melissa Benoist, entre otros. Música de Justin Hurwitz. Duración: 106 minutos.

MUY BUENA. LA OTRA CARA DE LA MÚSICA

En principio, debemos decir que si a usted no le interesa la batería, la música en general y menos el jazz, no vea este film. Pero si a usted lo emociona el “detrás de escena”, la generación de un artista, sea cual fuere su especialidad, no deje de ver “Whiplash” que literalmente significa “latigazo”. Y es el que dan los bateristas cada vez que ponen sus palillos sobre los diferentes “drums” o elementos de la batería. Agregamos que el tema que da título al film pertenece a Hank Levy.

Poco se sabe sobre la formación de un músico. Y podría resultar exagerado el notable director de orquesta que encarna J.K. Simmons (posible ganador del Oscar al mejor actor de reparto) músico en su juventud. Sin embargo, esta película retrata, aún en la exageración que indicamos, la dura tarea de un músico profesional, el batallar horas con su instrumento y someterse a un régimen de perfeccionamiento cotidiano a solas y dentro de una orquesta o “banda”.

“Andrew Neyman”, a cargo del joven actor Miles Teller, quiere ser un gran baterista. Y se topa con un exigente director musical, el maestro Terence Fletchner. La ofensa, los golpes, la sangre en las manos y los dedos por tocar sin parar, no son imaginaciones del film sino la dura realidad de cualquier profesional de la música. La escuela europea “goza” de estas cualidades que incluyen hasta la frustración de alguien con la capacidad para ser músico. Es el pan cotidiano. Y en nuestro país hay renombrados casos de directores de orquesta que apelaron a la frustración, al golpe y al insulto para que sus cantantes y músicos fuesen los mejores aún a costa de problemas de salud.

El realizador Damien Chazelle (se conoció solo un film anterior suyo en uno de los festivales de cine de Mar del Plata, un corto donde retrató su propia brutal experiencia como estudiante de música) ha recibido numerosos premios en el último Sundance Festival por este film así como está nominado a cinco premios Oscar 2015. Más que merecidos reconocimientos porque ha sabido captar el significado de ser músico profesional. El premio musical para el espectador son algunas canciones que la banda del film ejecuta como “Caravana” y la melodía que da título al film, “Whiplash”,con un exigente “latigazo” doble de la batería. Imperdible.

Elsa Bragato

CON PECADO CONCEBIDOS

De Vinko Bresan. Con Kesimir Mikic, Niksa Butjer, Marija Skaricic, entre otros. Música de Mate Matisic. Duración: 94 minutos.

MUY BUENA. UNA JOYITA DE SÁTIRA SOCIAL

Vinko Bresan es un aclamado director croata, nacido en Zagreb, de 51 años, que llega a nuestras salas con una de las mejores comedias europeas de los últimos tiempos. “Con pecado concebidas” es el título en castellano de su “Los hijos del cura”, en otra traducción de “Svenekikova djeca”. En una isla del Adriático, un joven sacerdote que llega para ayudar al párroco del lugar observa que hay más fallecimientos que nacimientos y, en combinación con el quiosquero de lugar y el farmacéutico, deciden “pinchar” los condones para que no cumplan su función. La isla se convertirá en un polo de atracción para los turistas que desean ser padres, provocando un desenlace insólito la llegada del obispo. La tragedia que se avecina tiene un desarrollo coherente que no abandona esa suerte de picaresca que Bresan ha utilizado desde el comienzo. Quedan envueltos y enredados desde los dogmas más recalcitrantes hasta la convivencia de pocas almas en una pequeña isla.

Una pequeña joya de análisis sociopolítico donde las secuencias novedosas son un solo un aporte a una narración aparentemente clásica. Vinki Bresan muestra su poder de síntesis en una inteligente comedia… para pensar.

Elsa Bragato

 

JUEVES 15 DE ENERO DEL 2015.-

Hay cuatro estrenos esta semana que incluyen la comedia romántica “Los imprevistos del amor”, de Christian Ditter para los más jóvenes y afectos a los diálogos melifuos.

EL SÉPTIMO HIJO 3D

De Sergey Bodrow. Con Jeff Bridges, Julianne Moore, Ben Barnes, Kit Harington, Alicia VIkander, entre otros. Música de Marco Beltrami. Duración: 103 minutos.

MUY BUENA. ENTRETENIDA FANTASÍA SOBRE ESPECTROS Y BRUJAS

Jeff Bridges a sus 65 años parece empeñado en interpretar a personajes estrambóticos, al estilo de Johnny Depp, que lo alejan de los roles románticos y profundamente dramáticos como el de “The door in the floor” o “Crazy Heart” que le valió su primer Oscar como mejor actor, sin desestimar “True grit”. Una aldea medieval, un bosque de espectros al que “Maestro Gregory”, su personaje en “El séptimo hijo” , frecuenta y una lucha con una ex amante, la bruja Malkin interpretada por la bella JuliAnne Moore, son el entorno primario de esta película basada en el primer libro de la saga “”Crónicas de la piedra Ward” de Joseph Delaney, lo cual asegura una franquicia exitosa.

El séptimo hijo del séptimo hijo está encarnado por Ben Barnes como “Tom”, cuya madre ha sido una bruja hecha y derecha en el pasado pero de las buenas. Jeff Bridges se encarga de darle a su “espectro Gregory” un matiz muy personal y esperado por la audiencia con frases que suenan a “morcilleo” y sin duda alguna simpáticas y atrapantes. Y Julianne Moore es una maldita con todas las ganas, acentuando estas características por un make-up de base blanca con tiznes negros alrededor de los ojos en los momentos cruciales. La cuestión de Maestro Gregory es terminar con la maldad en el mundo que encarna esta ex amante suya que mató a su esposa. Y a uno de sus jóvenes ayudantes.

El camino es largo y permite una narración más que entretenida y disfrutable, con seres malignos que, de polvo en movimiento, se transforman o en aves espantosas o bien se depositan en el suelo como bellas mujeres. La técnica actual todo lo puede. Precipicios que terminan en bellos mares azules, impactante secuencia inicial sobrevolando montañas y la cumbre de una de ellas donde un joven Gregory hace de las suyas con Malkin, son atractivas secuencias a pura acción y música incidental del gran Marco Beltrami.

Destacamos la fotografía, el diseño de producción, el diseño del sonido, el vestuario, y la escenografía, así como los efectos especiales que apuntábamos. Si queremos valorar la interpretación, Jeff Bridges está en su salsa componiendo a este espectro que no lo parece y que, con más de seis décadas de vida, se da el lujo de participar de coreografías de peleas espectaculares. Es una lucha cuerpo a cuerpo con brujas y amantes del bien, bocas gigantescas de dragones que “comen” al espectador, cataratas fantásticas, además de un romance entre los juveniles Ben Barnes y la fotogénica Alicia Vikander en medio de espectaculares secuencias de fuego, calaveras, monstruos y espadas al rojo vivo. ¿Un “Señor de los anillos” devaluado? Puede ser, pero entretiene y vaya cómo!

Elsa Bragato

13 PECADOS

De Daniel Stamm. Con Mark Webber, Devon Graye, Tom Bower, Rutina Vesley, Ron Perlman y Pruitt Taylor Vince. Música de Michael Wandmacher. Duración: 92 minutos.

BUENA. …PORQUE ATRAPA, NADA MÁS

El realizador alemán Daniel Stamm (El último exorcista) se basó en el film tailandés “13: Game of death” para narrar esta historia ambientada en una nada ostentosa Nueva Orleans, “cuna” de otros films gore de superior factura (recordar “Angel Heart”). Un vendedor de seguros (Mark Webber) pierde su trabajo y tiene la agobiante responsabilidad de sostener a su novia embarazada, a su hermano discapacitado y a su padre minusválido. Un reguero de golpes bajos… Este infortunado hombre recibe un llamado donde se le informa que puede participar de un reality show realizando 13 tareas de crueldad en aumento por lo que podría ganar hasta 6 millones de dólares. Una característica de este show es que deberá matar y comer una mosca (¡Marley lo superó ampliamente en la ingesta de insectos!). El juego va tornándose más temerario y sangriento. Manipulado por espectadores invisibles, debe completar las tareas que lo llevan a un camino sangriento y sin retorno.

La narración se va tornando, a su vez, menos creíble. Sin embargo, es rescatable el interés que despierta cada tarea por la actuación de Mark Webber, endemoniado y consustanciado con cada pecado, según el guión que resulta bastante ingenioso en algunas secuencias, si bien las palmas se la sigue llevando el film original tailandés.

Por momentos, las vueltas de tuerca de la trama resultan sorpresivas y nos conducen a un final con sangre que brota de la pantalla, cruel, despiadado e inhumano.

Es regular el resultado final de la película pero resulta buena la destreza narrativa para superar sus propios escollos. No es un “gore” genuino, tampoco un policial acabado. Es un desquiciado juego que solo puede gustarle a los seguidores del género en un film menor.

Carlos Pierre

CORAZONES DE HIERRO

De David Ayer. Con Brad Pitt, Shia Labeouf, Logan Lerman, Michael Peña, Jon Brnthal y Brad William Henke. Música de Steven Price. Duración: 134 minutos.

MUY BUENA. OTRA DE GUERRA PARA BRAD PITT

A la manera de “Rescatando al soldado Ryan”, David Ayer (guionista de “Día de entrenamiento) pone a Brad Pitt al frente de un batallón sobre finales de la segunda guerra mundial en plena Alemania (un toque de “Bastardos sin gloria” de Q. Tarantino) tratando de sofocar los últimos ataques de los soldados de Hitler que no estaban enterados del fin de la conflagración. Tienen una misión sin retorno a cumplir y cuentan con un casi destartalado tanque Sherman, inferior a los tanques alemanes en todos sus aspectos. Buena parte del film transcurre en ese interior donde la amistad, el compañerismo, la solidaridad, se transforman en los sentimientos cotidianos. Un novato religioso que jamás mató a nadie es sumado a este grupo de hombres que se han pasado toda la guerra a sangre y fuego.

Una espectacular toma inicial, un plano largo con un jinete que asoma en el centro y a lo lejos en medio de un campo de batalla reducido a muerte e incendios, nos pone en tema de inmediato. “Don “Wardaddy” Collier” – Brad Pitt recibe a un novato al que debe entrenar incluso obligándolo a fusilar a los alemanes que encuentran en el camino. De aquí en más, las secuencias serán muy duras con algunas escasas muy clishés: el aliado que se mete en una casa y pide comida y baño, la pelea por una joven alemana, la piedad del líder del batallón por sus impiadosos compañeros y el novato. Un remanso en medio de escenas filmadas en medio plano de una verosimilitud pocas veces vista hasta ahora gracias a la tecnología.

Esa Europa con lluvias en abril del 45, los tanques que aplastan a restos de cuerpos de soldados en su paso hacia las aldeas, las granadas que explotan y se producen despedazamientos de cuerpos en las narices del espectador, las luchas finales en un ambiente de polvo rojizo, balazos que retuercen de dolor, edificios que se derrumban y cuerpos que asoman en los escombros, un final preanunciado pero aceptado, son solo algunos d e los elementos de esta film sobre un hecho pequeño y particular de una segunda guerra mundial que pudo o no existir tal como se lo cuenta, pero que sin duda forma parte de muchas luchas solitarias de pequeños grupos de hombres para derrotar al nazismo.

Como detalle visual está el corte de pelo de Brad Pitt y algunos de sus compañeros, pelados a los costados y con copete, un estilo tan de moda hoy que se ve en algunas fotografías de la época y no en todos los batallones. Otras particularidades del film es que se rodó en la campiña inglesa y que se empleó el único tanque Panzer VI Tiger utilizable, perteneciente al Museo de Tanques de Bovington, de Dorset, al Sur de Gran Bretaña.

Es un film de guerra que impresiona, de gran realización, con buenas actuaciones aunque tenga algunos clishés. Fuerte, dura, sin medias tintas. No hay que desestimarlo porque su realismo es impactante.

Elsa Bragato

 

JUEVES 8 DE ENERO DEL 2015.-

Hay seis estrenos, todos muy interesantes. Entre ellos, el nuevo film del realizador nacional Juan Taratuto titulado “Papeles en el viento” con un superelenco integrado por Pablo Rago, Diego Peretti, Diego Torres y Pablo Echarri, así como el documental nacional “Sordo”, de Marcos Martínez.



SIN CONTROL (JOHN WICK)

De David Leitch y Chad Stahlski. Con Keanu Reeves, Willem Dafoe, Alfie Allen, Michael Nywvis, entre otros. Música de Joel J. Richard, Tyler Bates. Duración: 101 minutos.

BUENA. ACCIÓN Y SUSPENSO AL POR MAYOR

Keanu Reeves, en sus flamantes 50 años, regresa a la pantalla alejado de su personaje de “Matrix” y logra convencernos de que es un asesino retirado. Conforma, junto a Denzel Washington y Liam Neeson, la trilogía de los cincuentones que se mantienen en forma para realizar films de intensa acción física, aunque sea coreografiada y tengan dobles de acción para algunas secuencias.

Para entrar en tema, nunca te metas con alguien que acaba de perder a su esposa, le roban su Mustang 601 y le matan a su perro, regalo de la mujer para que la recuerde. Es el caso de John Wick, el personaje que compone Reeves, un asesino a sueldo que se retiró pero que, ante la sangrienta acción de un joven mafioso (Ian McShane), decide volver a las armas e iniciar una sangrienta venganza.

El guión está ambientado en New York, buscando los personajes delictivos que deambulan en la gran ciudad. La mafia rusa es una de las presencias más actuales y el joven mafioso es el hijo del máximo gangster ruso (Michael Nyqvis), ex jefe de Wick, quien sabe muy bien que el ex asesino no perdona y su hijo corre peligro de vida.

Con una fuerte presencia de la ciudad de los rascacielos, de una fotogénica y singular New Jersey, con tomas zenitales iluminadas, con secuencias del bajo fondo, miserable y sofisticado a la vez, los directores Leitch y Stahlski muestran las dos caras de una misma moneda. Hay una densa telaraña de submundo que va envolviendo la historia y, junto a los violentos, están los que hacen un culto de la amistad como el personaje que encara Willem Dafoe junto a la bella y malísima a la vez Adrianne Palicki.

Hay que destacar la intensidad creciente de la venganza que se desata, muy sangrienta y brutal, con ausencia de policías, aunque el escándalo provocado sea extremo, respetándose los clishés del género, especialmente cuando de mafias se trata. Kenue Reeves sale muy bien parado de esta performance, como el dúctil Willem Dafoe (que en el 2014 anduvo por Buenos Aires), la narración audiovisual está cuidada en todos sus detalles, coreografías de luchas realmente impactantes y balaceras que no dejan ganas de enfrentarse con John Wick aunque ya se habla de que lo volveremos a ver porque da para una saga. Un sólido policial con todos sus ingredientes.

Carlos Pierre



FOXCATCHER

De Bennet Miller. Con Steve Carell, Channing Tatum, Mark Ruffalo, Sienna Miller y Vanessa Redgrave, entre otros. Música de Rob Simonsen, West Dylan Thordson y Mychal Danna. Duración: 130 minutos.

MUY BUENA, INTENSA BIOPIC SOBRE UN MILLONARIO ASESINO

Bennet Miller es el consagrado realizador de “Capote” con el recordado Philip Seymour Hoffman como protagonista. Tiene un estilo narrativo muy especial, detallista, un tanto desangelado pero potente porque atrapa al espectador más allá de la historia en sí. En “Foxcatcher” nos regala otra película donde la narración no tiene fisuras, logrando una dirección de actores puntillosa, que acompaña con un trabajo estupendo en postproducción del sonido y una fotografía que le da aire, respiro, a la historia de los famosos luchadores Schultz, los hermanos Mark y Dave, contratados por el psicópata millonario John E. Du Pont. Mark está en la piel de Channing Tatum quien logra superar su etapa de carilindo para entregarnos una muy buena actuación, mientras que Steve Carell asombra como el magnate Du Pont al adoptar una gestualidad en la que solo reconocemos al personaje, la mirada fría y penetrante, el mentón levantado, el andar marchando.

Los datos son absolutamente reales y fueron tomados del libro de Mark Schultz quien, luego de ver el film, expresó su “odio” al director. Ciertamente, trasladar un texto literario a la narración cinematográfica no es sencillo y permite licencias que, como en este caso, produjeron el rechazo del real Schultz. Recordemos que los hermanos Schultz ganaron medallas de oro en los Juegos Olímpicos y que Mark Schultz fue dos veces campeón mundial.

Du Pont fue un excéntrico magnate, con serios problemas mentales, dominado por su madre (una envejecida Vanessa Redgrave, siempre eficaz aún en apariciones breves), que quiso convertir la finca, de enormes dimensiones, en el centro de entrenamiento de los Estados Unidos para los luchadores especializados en “lucha libre”. El primero en ser contratado es Mark, quien organiza ese centro y se transforma en el amigo del magnate en una relación profesional y fraternal, si bien el director Miller le da un toque, en una sola secuencia, de algo más personal, pero no lo define sino que lo deja librado al criterio del espectador (hecho rechazado por el auténtico Schultz). La mente enfermiza de D Pont lo llevó a odiarlo y hasta abofetearlo frente al grupo de luchadores, quebrándose toda relación. Sin embargo, contrató a su hermano mayor, Dave, para reemplazarlo como entrenador, intentando resquebrajar la relación de los hermanos. Du Pont está loco por lo que toma una decisión insólita, inesperada, pero no contamos nada más porque sería develar el “quid” de esta historia.

El tema en sí puede alejar a muchos espectadores: la lucha libre, los ganchos entre los cuerpos, y otro tipo de posturas para enfrentar al contrincante son secuencias muy extensas a las que les falta pasión. Secas, a puro golpe, nos internan en los secretos de la lucha libre sin parlamentos. Y hay una parsimonia especial en Bennet Miller para mostrar en detalle las luchas, las presentaciones entre luchadores y el magnate, darle amplitud a la mirada extraviada y soberbia de Du Pont, lejos de algún rasgo de emoción. El personaje de Mark Ruffalo, Dave Schultz, es el que tiene más posibilidades de mostrar sus sentimientos, hay calidez en su entorno, y es un hermano mayor afectuoso que supo preparar a su hermano en la lucha, además de brindarle contención psicológica. Sin embargo, Ruffalo no se queda en la comodidad de un personaje amable sino que pone su cuerpo al servicio del mismo, estilizado, con músculos, y con diferencias notables en su aspecto. Nos regala una notable actuación. Como detalle apuntamos la música incidental, especialmente un piano que, con pocos acordes, crea climas opresivos en las secuencias en las que Miller elimina el audio y se ve el accionar de los actores.

Fría pero cercana a la perfección de la narración audiovisual, con algunos altibajos en la expresividad de Channing Tatum más allá de elogiar su gran trabajo (incluye un aumento excesivo de peso y una escena de furia bien lograda), “Foxcatcher” se acerca a los Oscars como firme candidata a alguna estatuilla. Cabe consignar que el film parece, por momentos, un panfleto republicano por los discursos de Du Pont frente a cámaras para difundir su centro de entrenamiento. Su afición por las armas de guerra, la práctica de tiro, y la reiterada mención a defender al país, lo transforman en un representante del actual “tea-party”. Una narración impecable y actuaciones para aplaudir.

Elsa Bragato



DE TAL PADRE TAL HIJO

Guión y dirección de Hirokazu Kore-Eda. Con Masahuru Fukuyama, Machiko Ono, Yoko Maki, entre otros. Música de Takeshi Matsubara, Junichi Matsumoto, Variaciones Goldberg de Bach. Duración: 121 minutos.

MUY BUENA. LA PATERNIDAD MÁS ALLÁ DE LOS HIJOS PROPIOS

Hirokazu Kore-Eda vuelve a sus temas preferidos, la vida intrafamiliar, y enfoca en la paternidad acuciada por leyes y condicionamientos no comunes pero hoy en día habituales como el cambio de los hijos de dos parejas en la maternidad donde vieron la luz. Con la minuciosidad propia del documental, género en el que Kore-Eda es también un avezado realizador, dos familias enfrentan la noticia de que sus hijos fueron cambiados por una nurse. La historia se va hilando con el sustento de un encuadre donde el paisaje de estas almas conmovidas está respaldado por una fotografía de líneas convergentes, en una ciudad muy moderna donde las pagodas no son parte de la cotidianeidad.

Uno de los matrimonios representa la clase media refinada del Japón, con modales delicados al extremo, mientras que la segunda pareja es más simple. Ni el dinero de uno ni la vida sencilla del otro pueden superar el drama que enfrentan ambos por igual: el niño que cada matrimonio ha criado le pertenece al otro, tras largos seis años. He aquí una paradoja existencial que la criminalidad ha provocado. Cómo resolver que los hijos se puedan adaptar a los verdaderos padres cuando fueron criados por otros padres? En la Argentina, el caso más crucial y doloroso está en los nietos recuperados por las Abuelas de Plaza de Mayo.

Las Variaciones Goldberg de Bach para piano acentúan el drama de esta historia inteligente y difícil sin excederse. Resulta muy interesante, atrapante, para el espectador el retrato de familia de cada matrimonio que realiza Kore-Eda, con emotividad y elegancia, pero con contundencia. El acierto del guión reside en no mostrar quiebres o dobleces en la conducta de los matrimonios, recursos fáciles para arribar a un final que nos coomplazca. Los lazos de sangre y el rigor de la ley se unen en una historia audaz, valiente, que, como dijimos, hemos conocido vastamente desde otro lugar, aunque todos sabemos que estos casos existen. Una gran película, bellamente emotiva y dramática.

Carlos Pierre
 


UNA NOCHE EN EL MUSEO 3, EL SECRETO DE LA TUMBA

De Shawn Levy. Con Ben Stiller, Owen Wilson, Robin Williams, Patrick Gallagher, Steve Coogan, Dan Stevens, Mickey Rooney, Dick Van Dyke, Ben Kingsley, Hugh Jackman, entre otros. Música de Alan Silvestri. Duración: 105 minutos.

MUY BUENA. INGENIOSA VUELTA DE TUERCA

Nos divierte y toca el corazón “Una noche en el museo 3” por la realización en sí y la presencia de dos grandes actores que ya no están: Mickey Rooney y Robin Williams, a quienes les está dedicado el film, además de la actuación de un ícono de la televisión de los 60, Dick Van Dyke, hoy de espléndidos 89 años. La vuelta de tuerca en el guión ha sido por demás efectiva a partir de la tabla de Ahkmenrah, encontrada en las excavaciones realizadas en Egipto en 1938. Es la que, de noche y por la luz de la luna, se ha venido activando permitiendo que esqueletos de “saurios” y hombres primitivos, así como el mono Dexter disecado y el mismísimo B. Roosevelt (Robin Williams), entre otros personajes, cobren vida y disfruten en las madrugadas de una fraternal convivencia bajo la mirada del guardia nocturno que compone Ben Stiller, “Larry Daley”.

La tabla egipcia está perdiendo poder por una extraña corrosión y “Larry” y sus amigos deciden viajar al British Museum de Londres donde están los padres del Faraón Ahkmenrah, conocedores del secreto de reactivación de la misma. El joven faraón decide quedarse con sus padres y con la tabla, por lo que los seres del museo de Nueva York ya no podrán tener vida. He aquí el dilema que encuentra una vía de solución en la guardia femenina de Londres, la simpática “Tilly” (Rebel Williams).

Destacamos varias secuencias de humor y con muchos gags así como otras de enorme emotividad: cuando “Roosevelt”, o sea Robin Williams, se entera de que no tendrá vida por las noches en New York, le dice a “Larry” que “los deje ir”. Prepare el pañuelo… La partida del mono Dexter también sensibilizará a chicos y grandes. Pero a estas secuencias se le suman otras muy simpáticas como el asombro de “Lancelot” (Dan Stevens) por la representación de “Camelot” en un teatro londinense por Hugh Jackman, quien se presenta como él mismo. O cuando, por una tea que está blandiendo, Lancelot empieza a perder su nariz, que se derrite en la punta colgando ridículamente, o bien los famosos leones de piedra de Trafalgar Square, centro neurálgico de Londres, que cobran vida. También las secuencias iniciales de las excavaciones en Egipto en 1938 tienen una recreación impactante, así como la gran noche de reapertura del museo neoyorquino con las autoridades presentes y un cambio alocado en las actitudes de los habitantes del museo, las aventuras en Pompeya y la reactivación del volcán. Y resulta más que simpática la relación entre la joven rubia que es la guardia nocturna del museo británico y el hombre primitivo elaborado a imagen y semejanza de “Larry”. Quizás la más perfecta de las secuencias sea el baile nocturno, que dura segundos en pantalla, de los fragmentos de estatuas que, en el sector grecoromano, se lucen en el museo de Londres.

Podríamos hablar de evolución de los personajes o de transformación de otros. Pero sería inverosímil porque se parte de personajes de cera de un museo, y son lo que son. Pedirles más sería entrar en otro género y desvirtuar la esencia del entretenimiento que esta vez está logrado con creces siendo muy superior a la segunda entrega. En cuanto a los gags, están renovados por los fantásticos efectos especiales. El guión ha logrado un entorno diferente para los mismos personajes que resulta muy atrapante para el espectador.

Pensamos que esta tercera película de “Una noche en el museo” es realmente un regalo de humor, emotividad, y efectos especiales deslumbrantes que rodean a un elenco de grandes figuras. Fue la última participación actoral del gran Robin Williams y también de Mickey Rooney, en una brevísima aparición que emocionará a los adultos. No se la pierda. Es un entretenimiento hecho con madera noble.

NdeR: los tesoros egipcios fueron repartidos en varios museos del primer mundo. Por lo tanto, los féretros de las familias de los faraones quedaron separados entre Londres, París y New York especialmente (en los Museos del Vaticano hay también momias y féretros egipcios pero en menor cantidad). Este hecho explica que el hijo del gran faraón esté “viviendo” en el museo neoyorquino y sus padres, en el británico.

Elsa Bragato

 

JUEVES 1RO DE ENERO DEL 2015.-

OUIJA

De Stiles White. Con Shelley Henning, Olivia Cooke, Vivis Colombetti, Sierra Henermann, Daren Kagasoff, Ana Coto, Bianca Santos, Douglas Smith, entre otros. Música de Anton Sanko Duración: 89 minutos.

BUENA. SUSTOS EN CADENA PARA LOS MÁS JÓVENES

La Ouija es un viejo juego: una tabla, varios interesados en los espíritus y una pequeña madera que les irá armando un mensaje sobre un abecedario si el espíritu aparece. El consejo más sano es no meterse con la Ouija, no jugarlo porque, en verdad, no es un juego y se atraen espíritus malignos que no han podido subir y merodean nuestras viviendas tratando de cobrarse alguna venganza o sea matando al que se meta con ellos. A partir de esta premisa común, Stiles White armó un buen producto con jóvenes actores. Los adolescentes, especialmente en los últimos años de la escuela secundaria, son los preferidos para este tipo de género.

Una jovencita, que quedó sola en la casa, juega con una Ouija que encontró en el desván. Y termina ahorcándose. Sus amigas (una mesera y dos hermanas huérfanas de madre con el papá que ha viajado), su novio y el de la fallecida no superan la ausencia e intentan traerla a la tierra mediante el viejo juego. Su mejor amiga lo había practicado. La frase “Hola amigos” (en inglés) le aparece a todos y esto indica que nadie se salvará, salvo algún artilugio de último momento. Un fantasma está haciendo de las suyas y vaya cómo. Le cosieron los labios y solo espera que alguien corte esos malditos hilos y pueda lanzar su tenebroso grito de terror. Pero no se queda solo con este pedido. El alma en pena es bastante “malita” y se las trae.

No es una novedad. Ni el tema ni la presencia de adolescentes en el elenco. Pero Stiles White supo conseguir atmósferas opresivas, sustos que aumentan el terror y mantienen en vilo al espectador más avezado. Y la película, que no nos ofrece ninguna novedad, cumple con su objetivo, destinado especialmente a los más jóvenes.

El trabajo en el sonido es muy bueno y la banda sonora aparece en el momento justo acentuando el terror. Hay una excelente toma secuencia en los primeros minutos, y mucho silencio que funciona muy bien para meternos el miedo en el alma. Al menos, la narración es muy atractiva desde el punto de vista fotográfico y por los efectos conseguidos, si bien el film tuvo un presupuesto modesto. Por lo visto, muy bien empleado.

Elsa Bragato

EL HOBBIT: LA BATALLA DE LOS CINCO EJÉRCITOS

De Peter Jackson. Basada en El Hobbit de J.R.R.Tolkien. Tercera y última parte. Con Martin Freeman, Ian Holm, Christopher Lee, Benedict Cumberbatch, Cate Blanchett, Orlando Bloom, entre otros. Música de Howard Shore. Duración: 144 minutos.

BUENA. DESANGELADA SUCESIÓN DE BATALLAS

Esta tercera y última parte de El Hobbit : la batalla de los cinco ejércitos (las anteriores fueron El Hobbit: un viaje inesperado y El hobbit: la desolación de Smaug) encuentra a Bilbo Bolsón, tío de Frodo (el personaje que nos guía durante las tres películas de El señor de los Anillos en una sucesión de luchas y caminos mágicos) termina sus recuerdos sobre por qué tiene el llamado Anillo Unico, que dejará a su sobrino. La visita del Mago Gandalf en las anteriores dos películas lo lleva a una serie de luchas impensadas. En este caso, está en la Ciudad de los Lagos, una reminiscencia muy bella de Venecia, donde se acerca un gran peligro, tal como terminó el segundo film: se ha despertado una fuerza maligna, la del estupendo dragón Smaug que le ha robado el tesoro a los enanos y los ha echado de sus tierras. Bilbo no consigue que Thorin, enano poderoso, devuelva el tesoro y provoca luchas impensadas con los Orcos y otros ejércitos. Y el incendio de toda la Ciudad de los Lagos en secuencias de notable valor estético y técnico.

El film se vuelve alocado por las luchas cuerpo a cuerpo, muy bien coreografiadas, que se añaden a las batallas, impulsadas por la tecnología que produce miles de soldados en la pantalla. Tiene un punto de unión que salva de la incoherencia total al guión y es Bilbo joven (Martin Freeman) y ya anciano, cuando ha comenzado a recordar lo que estamos viendo, personaje que encarna el actor Ian Holm.

Mantener en alto la franquicia ha provocado esta caída en tres films vistosos pero sin la pasión que existió en la trilogía “El señor de los anillos”, única en su género marcando un hito en la historia del cine. En los tres Hobbits, incluyendo esta última parte que tiene puntos de enlace con “El señor…” (uno d e los guionistas es nada menos que Guillermo del Toro, hombre de fantástica imaginación) se sumaron otros escritos de Tolkien. Y hay luchas y hechos que no están en los libros originales de Tolkien. Esto debe ser así siempre que se transporta un texto literario al cine por obvias razones de narración audiovisual. Sin embargo, en este caso hay muchos elementos que se agregan y no aportan nada.

Destacamos la secuencia de la furia de Smaug sobre la Ciudad de los Lagos, la lucha cuerpo a cuerpo de Thorin con el troll Azog sobre el hielo, cierto romanticismo sin gracia y frío entre Tauriel y Kili, y las batallas que están realizadas a la perfección. En medio de estas secuencias, solo se suman hechos que alargan el film sin gracia alguna. Cate Blanchett está desconocida tanto física como actoralmente.

Es una película atractiva visualmente, pero con baches argumentales que tal vez sean exceso de personajes y de hechos. Distrae, establece la unión con la trilogía “El señor…” pero sin esa pasión que sentimos a flor de piel en la primera trilogía mencionada. Faltó ángel y sobró tecnicismo a favor de una franquicia que debe ser taquillera sí o sí.

Elsa Bragato

LA FAMILIA BELIER

DE Eric Lartigau. Con Karin Viard, Francois Damiens, Louane Emera, Roxane Duran, entre otros. Música de Michel Sardou. Duración: 100 minutos.

BUENA. BOCANADA DE AIRE FRESCO PARA EMPEZAR EL AÑO

“La familia Belier” es aire puro, fresco, para comenzar un año con esperanzas, con ganas de que todo es posible, aún en medio de las adversidades. Una sugerencia, más que moraleja, que debió estrenarse en Navidad. Así las cosas, decimos que es una comedia bien francesa, sobre una familia afincada en las afueras de la ciudad, dedicada a la fabricación de queso a partir de sus propias vacas. El padre (Rodolphe Belier), la madre (Gigi) y el hijo pequeño (Quentin) son sordomudos. Solo la mayor, Paula (Louane Emera), de 16 años, no tiene discapacidad, y ayuda a sus seres queridos a comunicarse con el medio que los rodea. Paula canta en el coro del colegio y su voz llama la atención por lo que es llevada a un concurso de la Radio France.

La vida rural francesa es el entorno de este film e incluye el crecimiento de los hijos de la familia, que robustece aún más la gran conexión entre todos. De alguna manera, y allá a lo lejos, nos recuerda la excelente tira “Nano” de Canal 13 porque aquí Paula se comunica con sus padres y hermano mediante el lenguaje de señas. Ni aún con este detalle, el film pierde dinamismo. Todo es vertiginoso dentro de un clima muy amable y cálido.

La emoción es inevitable en varias secuencias y esto no significa que se caiga en el melodrama. Son emociones genuinas ante una realidad que nos puede tocar de cerca o no pero que está contada con buena entraña, en forma natural, con diálogos y situaciones que conmueven. Linda de ver, nuestros corazones no salen indemnes, salen emocionados y con una esperanzadora mirada sobre la vida. Pudo caerse en los clishés, en un costumbrismo pesado, en un melodrama familiar, pero no ocurre nada de eso. Una buena película para empezar el año sin efectos especiales y limpiarnos un poco el alma de tanta balacera que puebla la cartelera porteña.

Carlos Pierre

 

JUEVES 25 DE DICIEMBRE DEL 2014.-

EL APOCALIPSIS

De Vic Armstrong. Con Nicolás Cage, Cassi Thomson, Chad Michael Murray, Lea Thompson y Nicky Whelan. Música de Jack Lenz. Duración: 111 minutos.

REGULAR. CAÍDA EN PICADA DE NICOLÁS CAGE

Es un film raro que produce el efecto contrario en el espectador. O se ríe o se asusta. Por lo general, ocurre lo primero. Partimos de una antinomia entre el guión, con fuerte acento religioso, bíblico, y su realización, con una técnica muy buena y eficaz, donde no se escatimó lo puramente material, es decir, coches accidentados, disturbio sy saqueos que sobrevienen al rapto o desaparición de los niños del mundo y también de algunos hombres considerados “buenos”. Es la mano de Dios.

El guión se torna poco creíble y pueril al proponer este apocalipsis en la Tierra, y su correlato en un avión de línea entre New York y Londres piloteado por su impertérrito capitán, personaje que encarna Nicolás Cage. Este ha sido descubierto por su hija (Cassi Thomson) en una infidelidad con una azafata, y, desde tierra, sigue los avatares del avión tratando de hacerlo aterrizar.

Nada es convincente. Nicolás Cage como el papá “Rayford Steele” aparece forzado y hierático, sin expresividad frente a cámaras, no dota a su rol de nada. Para muchos, Cage toma cuanto papel se le alcanza en forma mecánica y no le importa nada más que su cachet. Es la impresión que da por lo que marca una “caída a pique” en su carrera aunque, por lo visto, no le preocupa.

Es una de las peores películas del año y va camino a recibir esta distinción, superando a “Transformers 4”, otro bodrio fenomenal.

Carlos Pierre



APUESTAS PERVERSAS (CHEAP THRILLS)

De E.L.Katz. Con Pat Healy, Sara Paxton, Ethan EMbry y David Koechner. Duración: 88 minutos.

REGULAR. DEGRADACIÓN HUMANA, SANGRIENTA Y MORBOSA

El cine independiente puede considerarse, en el género del gore y del terror, o una genialidad o una basura. Hay términos medios y es el caso de “Apuestas perversas” que remeda “Propuesta indecente” pero dentro de otro contexto: bajo presupuesto, cámara a puro medio plano en casi todas las secuencias, buenos actores y un guión sin distinción y sí cargado de escoria espiritual. El elenco salva a este film por rostros conocidos en el género del terror, de allí su presencia en diferentes festivales donde ha obtenido importantes galardones. En el circuito comercial, es una atracción para morbosos o bien una forma de acicatear el morbo del ser humano.

Craig pierde su trabajo y lo están por desalojar. Se reúne casualmente con un amigo de otras épocas y ambos, en una noche de tragos para olvidar el futuro negro que se les viene, aceptan el convite de un matrimonio de perversos, una bella mujer joven con un hombre de mediana edad que hace alarde de su dinero. La invitación está hecha: la casa y las apuestas, que irán cumpliendo los dos desgraciados hasta la automutilación o la escatología más degradante, el consumo de drogas y un “gore” intenso, bien logrado, pero desagradable. No siempre se puede mirar la pantalla grande. El dinero es el consuelo para estos desgraciados, es decir, dos hombres sin la gracia del futuro digno.

Se puede recomendar el film para los que aman este cine. El libre albedrío los guiará o no a la sala de cine pero se pagará la consecuencia de casi una hora y media de degradación humana. No nos complace este cine, entendemos su existencia, aplaudimos a los actores que sobreviven en ese medio, pero se pueden tener otras ideas para mostrar la pobreza espiritual y las consecuencias del capitalismo salvaje en la vida de los pueblos. La droga, la mutilación, las heces, no resultan edificantes. Ni siquiera por un puñado de dólares.



ESCOBAR: EL PARAÍSO PERDIDO

De Andrea Di Stefano. Con Josh Hutchrson, Benicio del Toro, Clauda Traisac, entre otros. Música de Max Ricther. Duración: 120 minutos.

MUY BUENA. POTENTE “BENICIO DEL TORO”

Elsa Bragato

ESCOBAR: PARAÍSO PERDIDO

De Andrea Di Stefano. Con Josh Hutcherson, Benicio del Toro, Claudia Traisac, Brady Corbet, entre otros. Música de Max Richter. Duración: 120 minutos.

MUY BUENA. BIOPIC FAMILIAR DE UN MONSTRUO

Está de moda en la televisión. No podía faltar del cine. “Escobar: paraíso perdido” es la otra cara de Pablo Escobar, el poderoso narcotraficante que fue considerado un dios por los pobres de sus país y un monstruo por sus enemigos, aún los supuestos, porque los mató sin piedad. Carga sobre sus espaldas miles de asesinatos. Murió en su ley. En el caso de la película, el debutante en largometrajes Andrea Di Stefano convocó a Benicio del Toro que, con bigotes, asemeja lindamente, hay que decirlo, al desagradable Escobar real. Pero está en segundo plano. La historia de este temible patrón del mal es tomada lateralmente. Un surfista canadiense se enamora de una bella colombiana que es nada menos que la sobrina de Pablo Escobar. Josh Hutcherson compone a Nick, el surfista canadiense, luego de ser el “Peeta” de las supertaquilleras “Los juegos del hambre”. El joven actor de 22 años no desentona y, junto con Benicio del Toro, compone un papel interesante que le da tinte de thriller romántico a un policial intenso.

“María” es Claudia Traisac y lleva al seno de su familia a Nick. La cotidianeidad del jefe de narcotráfico era diferente, amaba a su familia, pero eso no le impedía ordenar telefónicamente el asesinato de quien quisiera, como ocurrió con tres presidenciables de su país. Es interesante cómo Di Stefano no deja de lado la pintura social de Colombia, que es el fondo constante que sirve de justificación, aunque no se la comparta, a las actividades de Escobar. Amado por los pobres, con quienes se comportó como Robin Hood, este lado positivo se contrapuso siempre a su deseo de poder y de dinero, llegando a ser uno de los hombres más ricos del mundo.

Nick ve el horror del “entrecasa” del mafioso y, sin querer estar, queda en medio de situaciones que ayudan al thriller policial. Si nos atenemos al título, alude más a Pablo Escobar que a Nick, quien guía en buena medida el guión. Intentando una explicación, Escobar perdió su paraíso y el joven Nick, novio de la sobrina del narcotraficante, también. Lo que soñó no fue. El paraíso estuvo en el amor de María pero su realidad fue tan tremenda que perdió esa ilusión primera. Andrea Di Stefano cabalga entre el thriller violento, el policial atenuado y la comedia romántica casi costumbrista. No es poco, por lo que pueden notarse baches narrativos. La historia y la actuación de Del Toro suplen estas contingencias.

Agregamos que la actuación de Benicio del Toro, potente y sólida, aún en un segundo lugar, ocupa el primero porque es contundente. Del Toro tiene el suficiente oficio y el don de tornar sus performances en únicas, poderosas y atractivas para el público. Con sus más y sus menos, destacamos este film por aportar una muy buena visión del costado poco conocido del mafioso colombiano, y entrando en familia de una manera casi ingenua para toparse con la monstruosidad de un asesino sin piedad. No se la pierda.

Carlos Pierre

 

JUEVES 18 DE DICIEMBRE DEL 2014.-

Hay nueve estrenos de cine. La curiosidad está dada por el film “Adiós al lenguaje”, rodado en 3D, de Jean Luc Godard, el gran maestro de cine francés, hoy de 84 años, que acaba de recibir el Premio del Jurado en el último festival de Cannes. Recordamos “Sin aliento”, “Vivir su vida” y, sin comparar, encontramos un Godard diferente e igual al mismo tiempo, más brutal, escatológico, sesudo como siempre. Es para los fans de la “nouvelle vague”, que disfrutarán del regreso de un maestro en un film con altibajos, reflexivo “a la francesa”, y fragmentario (el título lo amerita), así como estarán frente a personajes desnudos y un perro que es todo un símbolo. “Amores locos”, de Beda Docampo Feijóo, del 2009, llega sin difusión a las pantallas. Feijóo nació en Vigo pero recibió educación en Buenos Aires, fue guionista de la aclamada “Camila” de M. L. Bemberg y presentó éste, su primer film , en el país hace un año. La producción fue rodada en España con actores hispanos. También llegan “Qué puede un cuerpo?” de César Gonzàlez, llamado el “poeta villero”, un segundo largometraje que muestra el mundo que conoce, el de los excluídos (González nació en la Villa Carlos Gardel) y “En los ojos de la memoria”, documental de Betiana Burgardt sobre Epecuén, el pueblo que quedó sumergido en 1985 por una inundación. Con el tiempo, el salitre de las aguas lo han convertido en un pueblo fantasma. Burgardt armó este film con testimonios de ex pobladores de la ciudad y una fotografía muy interesante.

Debemos señalar que hacia fin de año se producen borbotones de estrenos de films nacionales y de otros extranjeros que por falta de salas en su momento no fueron exhibidos. Ninguno tiene repercusión en la taquilla. Salen a competir sin resguardo alguno porque no existieron privadas, porque no tienen difusión ni siquiera entre todos los críticos. En el caso de los films nacionales, este desorden de programación de estrenos conspira contra los nuevos productos. Muchos de éstos no tienen la calidad que se exige, aunque reflejan una voluntad férrea de hacer cine. Cuentan con los espacios INCAA y también con salas “off” circuito comercial. Sin embargo, la competencia es muy dura y difícil en la cartelera comercial y lamentablemente no tienen asegurada una buena performance al menos en esta ciudad. Los distribuidores deberían resguardar a los nuevos autores del cine nacional buscando la forma de que tengan difusión y salas adecuadas sin incluirlos en los estrenos comerciales de cada jueves.

 

EL PERRO MOLINA

De José Celestino Campusano. Daniel Quaranta, Florencia Bobadilla, Carlos Vuletich, Damién Avila, entre otros. Música de Claudio Miño. Duración: 88 minutos.

 

REGULAR. ACTUACIONES QUE DERROTAN AL FILM

José Celestino Campusano es uno de los realizadores nacionales más interesantes del nuevo cine. Tiene una vasta filmografía de la que rescatamos, para nuestro gusto, “Vikingo”. Investigador de los submundos que rodean a Buenos Aires, conocedor de códigos barriales y de personajes marginales de riquísima personalidad, nos sorprende con este melodrama donde “El perro Molina” es un delincuente al que ya no le va bien pero tiene su “corazoncito” y se ve mezclado en un drama amoroso entre un comisario y su muy joven esposa.

El tema es folletinesco: la joven esposa se va ante el maltrato del marido y consigue trabajo en el prostíbulo de la zona. Pero no cuenta con que el “mandamás” del lugar se enamorará de ella. Al mismo tiempo, Molina (Daniel Quaranta, el mejor actor del elenco) intenta rearmar su “negocio”.

El film es fallido por las actuaciones. Hay recitados más que interpretaciones, se nota en demasía la ausencia de experiencia de algunos integrantes del elenco. La pintura, el retrato, del suburbio y de este aspecto en especial del mismo (delincuencia-prostitución-códigos de amistad) están esbozados pero las interpretaciones tiran abajo cualquier buena intención del director. Técnicamente, según se informa, es más compleja que las anteriores de Campusano por el uso de una cámara “Red One” y hubo mayor producción.

Reconocemos en Campusano una capacidad única para bucear en lo marginal, en lenguajes y costumbres que permanecen ocultos en la gran ciudad aunque existan. Es un gran mérito. Lamentamos que, en esta oportunidad, el hecho cinematográfico en sí no nos haya convencido por las actuaciones, insistimos. Los personajes en sí mismos y la temática, más que interesantes. Campusano nos sorprenderá gratamente la próxima vez con un producto mejor actuado.

Elsa Bragato

 

BUONGIORNO PAPÁ

De Edoardo Leo. Con Raoul Bova, Marco Giallini, Edoardo Leo, Rosabell Laurenti Sellers, entre otros. Duración: 110 minutos.

 

REGULAR. TELEFILM LLEVADO AL CINE

 

Edoardo Leo es uno de los nuevos realizadores italianos que nos llega a través de un tema común hoy en día: a un padre cuarentón, metrosexual, que trabaja en los medios, mujeriego, le aparece una hija de 17 años que no viene sola sino con el abuelo materno. Sin que exista explicación alguna, “Andrea” (Raoul Bova) convive con un amigo de toda la vida, “Paolo” (el mismo Edoardo Leo), marginado por la personalidad avasallante del primero. Es una historia absolutamente previsible con algunas notas de humor que pone el suegro (la madre de la adolescente ha fallecido) y los padres de Andrea, envueltos en una separación escandalosa.

Planteada la idea, surgen las dificultades para que este film sea considerado como tal y no un telefilm: las tomas en medios planos son propias de la televisión. La linealidad también de los personajes es otro elemento que desmerece la realización. Y la actuación de Raoul Bova dista mucho de ser la de un padre; en realidad, parece un novio contrariado. No ocurre lo mismo con Layla (Rosabell Laurenti Sellers),y el abuelo materno, Enzo (Marco Giallini), quienes aportan muy buenas actuaciones.

La historia transcurre en Roma pero no la turística, y algunas secuencias en la antigua Orvieto. Es justo reconocer que la historia nos atrapa tanto como un culebrón pero que, a la hora de analizarla como cine estrictamente, nos damos cuenta de que hemos visto un folletín televisivo y no un film hecho y derecho. Algo que viene ocurriendo con frecuencia con varios estrenos de los últimos meses.

Elsa Bragato

 

REGRESO DEL INFIERNO (EL PACTO 2)

De Dallas Hallam y Patrick Horvath. Con Caity Lotz, Camilla Luddington, Scott Michael Foster, Patrick Fischler, entre otros. Música de Carl Sondrol. Duración: 96 minutos.

 

MALA. SUSTOS TIBIOS ENTRE MUERTOS Y VIVOS

 

Los realizadores Hallam y Horvath se unieron para continuar la historia planteada en “El pacto”, que se estrenó el 12 de junio de este año y la dirigió entonces Nicholas McCarthy. Pero no lograron llegar a buen puerto. La amistad que une a los dos directores los impulsó a dirigir en forma mancomunada, único motivo que justifica esta codirección. El guión también surgió “a cuatro manos” y se recurrió a tantos lugares comunes que el terror policial propuesto quedó en la idea y no en la narración.

Ambientada en una zona tranquila y despoblada de Los Angeles, un asesino serial llamado Judas fue muerto; esto ocurrió en el primer film. Sin embargo, un agente del FBI asignado al caso descubre que hay otro asesino que lo imita. El agente del FBI (Patrick Vishler) y el oficial de policía (Scott Michael Foster) están en la misma situación que los espectadores, tratando de descubrir al asesino. Es que habiendo “muerto” Judas en el primer film, hubo que dotar de un “killer” de verdad a la secuela para dotarla de fuerza si bien el muerto hace apariciones, es un fantasma que perturba a una joven, dedicada a la limpieza de “horrores”, y pretendida por el oficial de policía. Sus pesadillas crecen en ferocidad sangrienta. Presentados los personajes y lo que hay que lograr, la película transita entre la tibieza del relato y la sucesión de clishés por lo que se torna aburrida y esquemática. Sabemos de antemano todo lo que va a pasar. Lo preocupante de “El pacto 2” es que deja abierta la puerta a una tercera parte…  

 

Carlos Pierre

 

LA ENTREGA (The drop)

De Michael Roskane. Con James Gandolfini, Noomi Rapace, Tom Hardy, entre otros. Música de Marco Beltrami. Duración: 108 minutos.

 

MUY BUENA. NOTABLES ACTUACIONES EN INTENSO POLICIAL

 

El film está dedicado a James Gandolfini porque fue su último trabajo. Como se recordará, el actor falleció el 19 de junio del año pasado momentos antes de ingresar al festival de cine en Roma. Gandolfini había vuelto, con este personaje de “el primo Mary”, al rol de un mafioso. La historia se centra en Brooklyn y en el submundo de los bares que son elegidos por la “mafia rusa” para que oculten momentáneamente el dinero mal habido, por venta de droga, por ajustes de cuenta, por apuestas ilegales (“las entregas”). Allí trabaja Bob, un fenomenal Tom Hardy que lleva sobre sí el peso de la narración. Como segundo de “el primo Mary”. En “off” nos presenta su barrio y lo que ocurre aún cuando uno no lo desea. Casi apático, se enternece por un cachorro malherido y lo rescata. Y será este perro el que lo conduzca a un horror que no desea repetir y a Nadia (Noomí Rapace, la sueca que conocimos en la trilogía “Millenium”, de S. Larsson), quien lo ayuda a socorrer al animal, iniciándose una amistad muy agradable. Sin embargo, ambos personajes adolecen de normalidad en algún sentido. “Bob” va a misa, pero no se confiesa por lo que algo oculta y Nadia acepta la incipiente relación porque es capaz de creer en el costado bondadoso de un asesino.

El guión fue escrito por Dennis Lehane, a partir de un cuento de su autoría titulado “Animal Rescue”, y consignamos que es el mismo guionista de “Río místico” y “Gone, baby, gone” por lo que está asegurada una narración intensa. La particular performance de Tom Hardy transforma un policial en una pieza de envergadura: el espectador tendrá los pelos de punta, sin vueltas, durante la larga hora y media del film. Si matan o no al cachorro, si es Bob el asesino o es “el primo Mary”, Nadia como víctima o victimaria, los mafiosos chechenos que no se andan con vueltas y una fecha clave para una gran “entrega”: el Superbowl”. Además de detalles escabrosos: un brazo arrojado en una bolsa de residuos en medio de miles de dólares y la “ayuda” de los chechenos para limpiar el terreno, mientras la policía acecha y “el primo Mary” engaña hasta a “Bob”. Pero ambos esconden algo más. Un autorobo, un loco suelto que purgó años de cárcel y loqueros, y el cachorro son los tres elementos en los que se fundamenta un policial de pocos personajes y mucha calidad.

La trama es intensa y posee un volumen creciente que impacta en los nervios del espectador, “La entrega” es uno de esos policiales que se recomiendan enfáticamente porque no decepciona en ningún aspecto. No es necesario romper coches o balaceras interminables para crear climas tenebrosos y perturbadores. Roskane lo logra con Tom Hardy, que nunca cambia su tono de voz ni se perturba, pero que es de cuidado. Gandolfini aporta la nobleza de su actuación, de sus mínimos gestos para hacernos creer todo lo que dice y hace. Y Noomí Rapace se ajusta a un rol pequeño pero definitorio. No se la pierda.

 

 

Elsa Bragato

 

 

EL APRENDIZ (THE NOVEMBER MAN)

De Roger Donaldson. Con Pierce Brosnan, Luke Bracey, Olga Kurylenko, Bill Smitrovich, entre otros. Basada en la novela de Bill Granger “There are no spies”. La productora es Irish DreamTime, fundada por Pierce Brosnan y Beau St. Clair en 1996. Música de Marco Beltrami. Duración: 108 minutos.

 

BUENA. INTRIGA INTERNACIONAL

 

Pîerce Brosnan regresa intacto a uno de sus mejores papeles, el de ex agente de la CIA, con todo el bagaje que le ha dejado el personaje del Agente 007. Coproduciendo su regreso al cine, nos regala un rol a su medida en una narración con muchísimo ritmo, excelente fotografía, y tensión perturbadora. Compone a Peter Deveraux, que debe proteger a una testigo muy valiosa, que encarna Olga Kurylenko como “Alice Fournier”, de su  antiguo amigo David Mason, a cargo de Luke Brucey. La tierra es Serbia y aún perduran las heridas de la lucha fraticida así como la división “oriente-occidente”. Se establece una lucha encarnizada entre el gato y el ratón dentro del mundo del espionaje internacional para asegurar el testimonio de “Alice” sobre los crímenes de guerra. Los roles cambian, el espectador agradece el suspenso.

Todo tiene sentido, hasta el título: “El hombre de noviembre” es la traducción literal del título en inglés y es el sobrenombre del agente encarnado por Brosnan porque a su paso todo lo destruye como el otoño boreal en ese mes del año. Destacamos la continuidad en la acción que no deja resquicio para el tedio con un Brosnan que apuesta a la solidez de su actuación por conocer al dedillo el arte de hacer cine frente y detrás de cámaras y el personaje que le toca en suerte, cercano a todos los espías que compuso y, en especial, a “007”.

Las locaciones aportan sus respectivas bellezas turísticas: Montenegro, Lausana, Belgrado y Moscú, ricamente fotografiadas. Es decir, un policial intenso, con todo lo que tiene que tener, bien realizado y con un galán al que no le hacen mella los años. Un plato servido para disfrutar a partir de las novelas de Bill Granger sobre el agente November Man.

Carlos Pierre

 

JUEVES 11 DE DICIEMBRE DEL 2014.-

Este jueves hay 11 estrenos para todos los gustos. “Grandes héroes” es la animación de la semana sobre un robot inflable y gordo que recuerda a las figuras notables del gran Fernando Botero. Reafirma la unión de Disney con Pixar y Marvel. Simpática e ingeniosa. “Un pasado imborrable” reúne en pocas semanas a la pareja protagónica formada por Colin Firth y Nicole Kidman (el film anterior fue “Antes de despertar), en este caso sobre la vida de Eric Lomax, capturado en la segunda guerra por los japoneses. Es un buen film con flasbacks, nos habla de las cicatrices de la guerra. “Una buena mentira” nos trae a Reese Witherspoon intentando recuperar a los llamados “niños de Sudán”, ya grandecitos, y una supuesta reinserción en la sociedad norteamericana. Tiene más características de telefilm que de film. “Rambleras” es uno de los dos films uruguayos que se estrenan esta semana (el otro es “Zanahoria”) de Daniela Speranza, una ficción sencilla y agradable sobre tres mujeres de diferentes edades y estados civiles. Trabajan Adriana Aizenberg y Nicolás Pauls. Es una buena comedia.

Los estrenos de esta semana tienen novedades poco comunes y que suelen darse hacia fin de año solamente: inclusión de films latinoamericanos como los uruguayos que mencionamos así como el brasileño “El blanco afuera, el negro adentro”, que acaba de ganar la Competencia Latinoamericana del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, un docu-ficción sobre las condiciones de dos jóvenes, uno en silla de ruedas y el otro con una pierna ortopédica, la vida fuera de la “ciudad de los blancos” con la radio clandestina y cierta ciencia-ficción que aporta interés. Buena. Así como el film cubano “Juan de los muertos”, que comentaremos en detalle.

Se incluyen los documentales “UNASUR en Haití, Reflejos de la Argentina solidaria”, una visión nacional sobre las condiciones de Haití, país olvidado por el mundo donde, luego del brutal terremoto de enero del 2010, la indigencia es el rasgo más común en su población, y “Reconstruyendo a Cyrano”, de Eduardo de la Serna, que nos muestra el backstage de la puesta en escena de la obra “Cyrano” y los esfuerzos que se hacen en el teatro independiente nacional para llevar a cabo una puesta en escena. Ambos documentales son muy interesantes, aún con la diversidad de sus contenidos.

 



CALVARIO

De John Michael McDonagh. Con Brendan Gleeson, Kelly Reilly, Elaine Cassidy, David McSavage, M. Emmet Walsh, entre otros. Música de Patrick Cassidy. Duración: 102 minutos. Destacamos la participación de la productora argentina, Flora Fernández Marengo, a través de Reprisal Films.

MUY BUENA. DURO CUESTIONAMIENTO A LA PEDOFILIA EN LA IGLESIA

La dosis de ficción que el irlandés John Michael McDonagh logra en su guión ayuda a sobrellevar el duro enfoque de la pedofilia en la iglesia católica irlandesa, encarnada por un “cura bueno” que protagoniza un monumental Brendan Gleeson. El tema es muy actual en Irlanda donde no tuvo objeción de los eclesiásticos y además se ajusta a la política actual del Papa Francisco de denunciar y acorralar, si cabe la expresión a los pedófilos que ensucian el sacerdocio.

El padre “James Lavelle” es el eje de este film que recurre a un montaje muy ágil y a un limitado elenco para contarnos la historia de un crimen relacionada con los “curas malos”, los pedófilos. Desde el inicio, la narración nos muestra al padre Lavelle en un confesionario, un largo primer plano donde el diálogo con un feligrés anuncia lo por venir, duro, directo, lenguaje sin vueltas. El thriller acompaña entonces la vida de este sacerdote que se preocupa por una sociedad, aún siendo pequeña, aquejada por vicios y enfrentamientos para los que no tiene muchas respuestas. Es sencillamente un ser humano que lleva consuelo y que asume su incapacidad por no tener la solución de los problemas sino tan solo ser la guía para que cada uno encuentre su camino por sí mismo.

Hay cuatro momentos muy especiales en la vida del padre Lavelle: su “condena a muerte” en el comienzo porque “matar a un cura bueno un domingo” es sublimar el pecado de los pedófilos, el reencuentro con su hija (Lavelle enviudó y tomó los hábitos, una similitud no buscada con la vida del escritor Lope de Vega), el incendio de la iglesia y el asesinato de su perro. Lavelle es un pecador también, fue alcohólico, y no oculta sus debilidades humanas sino que las transmuta en piedad hacia el prójimo enfrentando el destino que en una semana tendrá: su muerte a manos de un oculto feligrés. Se destaca la amistad con un escritor de la zona, interpretado magistralmente por M. Emmet Walsh, uno de los personajes positivos que dan “aire” al thriller.

Brendan Gleeson, que ha sido aclamado por este trabajo, nos regala todos los matices posibles en una actuación memorable: sus conflictos como padre, su imposibilidad de solucionar la enfermedad espiritual de la comunidad, su dolor, su furia, y su entereza. Es la segunda performance en largometraje que realiza para McDonagh (la anterior fue en “The Guard”). Hay una frase que rescatamos: “Se habla mucho de los pecados y muy poco de las virtudes”, que incluyen el perdón, una de las bases del pensamiento cristiano.

Es decir, desde la óptica de un sacerdote, McDonagh aborda una temática existencialista por excelencia. Es el hombre frente a sí mismo, su finitud, sus tormentos, su capacidad de lucha, sus pecados, sus logros, su piedad hacia sí mismo y hacia el prójimo.

John Michael McDonagh es un potente realizador independiente de origen irlandés y tiene un actor fetiche, Brendan Gleeson. Este film, polémico, es un pasaporte directo al gran público por temática y por realización. No es necesario tener un supermillonario presupuesto y un elenco multitudinario para llegar al corazón y al pensamiento de la audiencia haciendo lo que se llama lisa y llanamente “cine”.

Elsa Bragato

CHARLA CON LA PRODUCTORA FLORA FERNÁNDEZ MARENGO



Flora Fernández Marengo vive en Londres y viaja asiduamente a Buenos Aires. Es productora de cine independiente y publicista, habiendo ganado numerosos premios por su actividad. Fundó en el país la productora “Labhouse” y “Reprisal Films” en Gran Bretaña, productora de cine independiente junto al director John Michael McDonagh y el productor Chris Clark. La película “The Guard” es fruto de esta unión profesional, y logró en la Berlinale 2011 una mención especial en la categoría Panorama. En una charla luego de la exhibición del film para los cronistas, nos contó que el tema de la pedofilia y el repudio de la comunidad católica son muy fuertes en Irlanda, al punto que muchos feligreses han dejado de serlo. “La iglesia de Irlanda no tuvo ninguna objeción sobre el film”, indicó, y ya fue presentado en el Sundance Festival, entre otros, con buena aceptación. El lanzamiento es paulatino, todavía faltan España e Italia, países con fuerte raigambre católica. Subrayó que John McDonagh concibió el guión en pocos días, si bien era un tema que tenía “in mente” hacía más de una década y que siempre se pensó en Brendan Gleeson como protagonista. Ya en el rodaje, se necesitaron seis semanas para realizarlo, para luego pasar a la postproducción. En cuanto a la recuperación de la inversión, se ha logrado en buena parte gracias a la repercusión internacional. La crítica irlandesa apoyó abiertamente el nuevo film de John Michael McDonagh.

 



HASTA QUE LA MUERTE LOS JUNTÓ

De Shawn Levy. Con Jane Fonda, Jason Bateman, Tina Fey, Adam Driver, Rose Byrne, Kathryn Han, entre otros. Música de Michael Giacchino. Duración: 103 minutos.

BUENA. UNA FAMILIA EN APUROS

La muerte del patriarca familiar obliga a la reunión de los cuatro hijos con la madre, a cargo de Jane Fonda. Toma de sorpresa que “Hillary” insista en que los hijos (cuatro con mayoría de varones) cumplan con una celebración judía dado que el fallecido era un católico ateo mientras que la ella era judía no practicante y jamás habían tenido en cuenta ninguna de las dos religiones. Jane Fonda compone a una madre escritora preocupada por su apariencia, por lo que se hace alusión continuamente a su nueva cirugía mamaria y a qué amante “le podrían corresponder ahora”. En esta celebración familiar empiezan a ocurrir situaciones no esperadas, desde el encuentro de cuñados y cuñadas que deciden hacerse el amor salvajemente hasta el reencuentro de “Judd” (Jason Bateman), eje del guión, con una novia de otros años. Separados, casados por conveniencia, los hijos de “Hillary” muestran toda la gama posible de logros y fracasos personales que, por cierto, estallarán en algún momento. Esa reunión familiar no solo servirá para cumplir, en parte, el deseo del padre fallecido sino para la solución de viejos problemas conyugales de los cuatro hermanos. La que da la nota es “Hillary” quien tiene nuevos “hábitos amatorios”, sorprendiendo a sus ya grandecitos hijos.

La comedia tiene ritmo, es ágil, tiene una veta un tanto diferente por el motivo de la reunión familiar que excede el hecho del último adiós al progenitor, y muestra la integración judeocristiana en los últimos 50 años así como un apego a las celebraciones religiosas más a la fuerza que por propias convicciones. La apertura sexual del Tercer Milenio irrumpe con fuerza en una familia que intenta ser tradicional pero que se ve avasallada por la realidad. La hipocresía ya no vale. Para pasar un grato momento y hacerse algunos replanteos.

Elsa Bragato

 



ZANAHORIA

De Enrique Buchichio. Con César Troncoso, Martín Rodríguez, Abel Tripaldi, entre otros. Música de Mario Buchichio. Duración: 100 minutos.

MUY BUENA. CONSECUENCIAS DE LAS DICTADURAS RIOPLANTESES

Enrique Buchichio es un joven realizador uruguayo, crítico de cine además, que logró con “Zanahoria” el premio Colón de Oro del 40 Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, el premio Manuel Barba por la Asociación de la Prensa de Huelva al mejor guión y el premio Radio Excelcior de España. Encara, basándose en hechos reales y en crónicas periodísticas del 2004, habiendo cambiado algunos nombres por obvias razones. Se filmó en Montevideo y en locaciones de Canelones en el 2013, nueve años después de conocidos los hechos reales.

Es un thriller político que aborda la llamada “Operación Zanahoria”, que supuestamente el ejército uruguayo había ideado para exhumar los cuerpos de los detenidos ilegalmente y hacer desaparecer todo tipo de evidencias sobre torturas y “NN”. La historia se centra en dos periodistas de un diario de izquierda, “Alfredo”(Abel Tripaldi) es el experimentado incluso en política mientras que su asistente es el joven “Jorge”(Martín Rodríguez). Deciden investigar este operativo a raíz de un artículo periodístico y conocen a un misterioso sujeto, “Walter” (César Troncoso), ex integrante de fuerzas de represión, quien les promete documentos para que realicen la gran nota. Esto obliga a los personajes a una serie de encuentros nocturnos, persecuciones y búsqueda de material de alto riesgo para sus vidas y las de sus familiares. Es interesante que se haga referencia a la realidad, en ese momento, las elecciones democráticas con el Frente Amplio como ganador. Esto le da una gran verosimilitud al relato.

El film cuenta con una narración atractiva, sencilla, con muy buenas tomas, y genera interés en el espectador. Lejos estamos en esta parte del mundo de suculentas inversiones para hacer una película por lo que la realización de Buchichio es una demostración de cine sin artificios, basándose en una buena dirección actoral, en un guión atrapante y diferente, en diálogos interesantes y en el clima de suspenso logrado. Por otra parte, el tema forma parte de la idiosincrasia de nuestros pueblos y una película “Zanahoria”, con elenco desconocido para nosotros, tiene un beneficio adicional que no podemos desconocer: mantener viva la memoria sobre lo que no puede suceder nunca más.

Elsa Bragato

 



JUAN DE LOS MUERTOS

De Alejandro Brugués. Con Alexis Díaz de Villegas, Jorge Molina, Andrós Perugorría, Andrea Duro, Jazz Vilá, entre otros. Música de Julio de la Rosa. Duración: 91 minutos. Ganadora del Goya a la mejor película extranjera en la última edición. Coproducción con España.

MUY BUENA. ZOMBIES PARA UNA SÁTIRA POLÍTICA

Pocos films cubanos llegan al país, poca información al respecto también. “Juan de los muertos”, de Alejandro Brugués, ganadora del Goya al mejor film extranjero en la última edición de estos galardones, es una sabia sátira política sobre la situación en la isla caribeña. Juan y su gran amigo tienen, cada uno, un hijo. Juan es padre de Camila (Andrea Duro) que vive con su madre en España, y su compañero, Lázaro (Jorge Molina), de Vladi California (Andros Perugorría). De pronto, la colonial La Habana tiene una paz que llama la atención mientras por televisión se anuncia que el “imperio” está provocando “incidentes” llamando a toda la población a reunirse en la gran plaza. Será la oportunidad para que los que ya son zombies, y nadie se ha dado cuenta de ello, se hagan un festín. Juan decide salir de la pobreza, habiendo comprobado que hay formas de matarlos, y organiza con sus amigos una empresa llamada “Juan de los Muertos, matamos a sus seres queridos”, por lo que recibe numerosos pedidos de ayuda y se lanza a las calles provocando matanzas al mejor estilo Quentin Tarantino. En esta cruzada está acompañado por

La alusión a la situación política está presente, especialmente entendible para quienes vivimos en esta parte del mundo: luchar en la isla, salvarla de los “zombies”(los políticos? =y hasta flamear una bandera norteamericana para alejar a estos seres poseídos. Se suceden muchas situaciones entre graciosas y mordaces, sangrientas a la vez, como la vecina octogenaria y su marido zombie, o los policías sobrevivientes y sus antiguos métodos (obligan al grupo que comanda Juan a desnudarse en la vía pública). El caso es que la salvación está a mano, un buen automóvil equipado con flotadores, y Miami cerca. También es “especial” una de las secuencias del final, cuando los zombies cantan “A mi manera”, o cuando se encuentran con un “gringo” que habla en inglés.

El film es un muy buen producto y, por sobre todo, es una sátira que tiene un doble sentido fantástico. Se podrá estar o no de acuerdo con la postura de Brugués que nunca mancha el nombre ni de Cuba ni de su gobierno. Y aquí está el secreto del film: nadie sale herido (bueno, los zombies sí, quedan masacrados). Y se muestra el obstinado amor de los cubanos por su tierra. Realmente, una joyita que va a entusiasmar a los amantes del género y también a aquéllos que deseen ver una película diferente con un muy buen contenido que trasciende lo que se ve para dejar el mejor mensaje: la libertad pero también el respeto por terruño y sus habitantes.

Elsa Bragato

 

JUEVES 4 DE DICIEMBRE DEL 2014.-

Hay 10 estrenos de los más variados, terror, épica, casamientos, animaciones, e historias de vida.

“Habitares” de Marina Zeising es un documental sobre la vida de Herta Scheurle conocida como Sonia Staber, actriz argentina que trabajó especialmente en Alemania, llegando a conocer a Rainer Fassbinder, dedicando su vida a la enseñanza del alemán, además del firme propósito de volver a actuar. Es una historia pequeña, intimista, donde la directora se da el permiso de aparecer en cámara como entrevistadora. Interesante para estudiantes de cine.

En el caso de “Un pasado infernal”, de Vincenzo Natali, tenemos el terror fantasmagórico con lejano parecido a “Los otros”, muy lejos por cierto de “El conjuro” y de su spin-off “Annabelle”, de bajo presupuesto pero de altísima efectividad. Es una sucesión de clishés sobre un asesino serial, una suerte de “limbo” entre el cielo y la tierra, conformando un producto que solo pueden atraer a los fanáticos del género. Más de lo mismo.

“Paddington” está basado en la serie de cuentos sobre este oso especial que inventó Michael Bond en 1958 (año de la fecha del primer libro). Mezcla actores de carne y hueso con este oso cuya figura es bastante rudimentaria, dados los efectos técnicos actuales. Simpática, atrae a los chicos de mediana edad con el recorrido por Londres, lugar que elige el oso que decide dejar Perú para ir a una ciudad “de sus sueños”. El film cuenta con las actuaciones de Nicole Kidman (no es la primera vez que es protagonista de una historia para chicos), Ben Whisawy y Hugh Bonneville, entre otros. Simpática. Buena.

“El hijo buscado” de Daniel Gagliano es la ópera prima de este realizador con el protagónico de Rafael Ferro junto a Sofía Brito, María Ucedoy, Lali González (trabajó en “7 cajas”, excelente film paraguayo que recomendamos). Gagliano nos sumerge en la búsqueda que inicia un hombre por tener un hijo viajando hasta Misiones, especialmente las Tres Fronteras (estuvieron en la mira del mismísimo Bush hijo durante su presidencia en USA); sus deseos de paternidad encontrarán no pocos obstáculos y seres poco amigables y mafiosos. La fotografía es excelente, hay un gran trabajo de sonido, buena música de Carlos Páez y buenas actuaciones (varias actrices misioneras). Es un tema de actualidad bien realizado. Buena.

El documental “Años de calle” de Alejandra Grinschpun resume en 73’ la vida de un grupo de jóvenes que viven en situación de calle, la relación que establecen con la realizadora y el equipo que la acompaña, el paso del tiempo, y los rumbos que cada uno van tomando. Es un trabajo muy interesante que resume 10 años de investigación, mostrando una realidad dolorosa para la que todavía se esperan respuestas.

Una agradable sorpresa es el documental uruguayo “El casamiento” de Aldo Garay quien, al ser invitado a la boda de Julia, de 66 años, ex travesti, y de Ignacio, de 76, obrero de la construcción, decidió contar la historia de la que ya había registrado algo en el 2003. Entonces, Julia e Ignacio se habían conocido un 24 de diciembre en una famosa plaza de Montevideo y no se separaron jamás. Pasaron los años, operación mediante (hoy Julia es transexual y no travesti), y la pareja continuó hasta casarse. El trabajo de Garay es muy interesante y atrapa desde la emoción y ternura al espectador, intercalando las filmaciones de hace 11 años con el casamiento actual. El cine uruguayo tiene poca producción anual pero siempre da sorpresas: recordamos “Whiskey”, “El perro”, “El baño del Papa” y le sumamos este documental de Garay que va al rescate de los sentimientos y de la compleja simplicidad de la vida común. Muy bueno.

“La hermana de Mozart” es un film francés, del 2010, sobre el gran músico austríaco y su hermana menor. Del realizador René Féret, a lo largo de 120 minutos nos hace un fiel retrato, entendemos, de la época. “Nannerl” fue la hermana menor del genial compositor y una niña prodigio. “Nannerl” era una eximia violinista y acompañaba a su hermano en las giras familiares que el patriarca Leopold les organizaba por las cortes europeas: esta vida se cortó cuando el padre viajó solo con Wolfgang a Italia, por lo que Nannerl no pudo ocupar el lugar que merecía. Se ajusta bastante a la biografía de W.A.Mozart, aunque hay licencias pequeñas sobre la vida de la jovencita. Es un film apasionante para los amantes de la música y en especial del genio de los Mozart. Muy buena, con bellos pasajes musicales.

“Osvaldo Bayer: la livertá”, del rionegrino Gustabo Gzain, que ya fuese presentado hasta en Berlín, cuenta con el protagonismo y la voz en off del mismo Bayer, escritor y pensador de 87 años a quien recordamos por muchas obras pero especialmente por “La Patagonia rebelde”. Su pensamiento, su relación con la vida misma, su respeto por la naturaleza y “el otro”, están narrados, expuestos con especial esmero fotográfico. Es un muy buen documental que merece ser visto por todos.



CHEF: LA RECETA DE LA FELICIDAD

Escrita, dirigida y producida por Jon Favreau. Con Sofía Vergara, Scarlett Johansson, Dustin Hoffman, John Leguizamo, entre otros. Música de Nicola Piovani. Duración: 115 minutos.

BUENA. “ROAD MOVIE” DE “FAST FOOD”

Energía es lo que surge en forma inmediata de este film de Jon Favreau que va desde la mesa de cocina de un afamado restaurante hasta el camión-quiosco que vemos en las esquinas de New York. El protagonista es el mismo realizador y compone a un chef chispeante y entusiasta que se niega a repetir el menú en un local a cargo de un obstinado Dustin Hoffman, aferrado al éxito conseguido en muchos años por los mismos platos.

El chef se siente desairado, se da por despedido y emprende una suerte de “road movie de comida rápida”. Separado de su esposa (la bella Sofía Vergara), con quien mantiene buenos lazos por el hijo de ambos, acompañado por su mejor amigo (John Leguizamo) y muy lejos de la relacionista del restaurante (Scarlett Johansson), nuestro chef inicia una patriada por Miami, Austin y New Orleans, ofreciendo comida chatarra que está preparada con esmero, lo que marca la diferencia.

El guión es muy ágil y tiene a su favor los paisajes de las amplias y extensas carreteras norteamericanas, diferentes y generosos, y costumbres de cada ciudad y pueblo. Es contagiosa la vitalidad de este chef por su férrea voluntad. Es realmente un canto al placer de la comida, desde la ofrecida en lujosos restaurantes hasta la que se come de pie en un carrito neoyorquino. Un film muy agradable y simpático, sin más pretensiones. Para pasarla bien.

Elsa Bragato



ÉXODO: DIOSES Y REYES

De Riddley Scott. Con Christian Bale, Joel Edgerton, Sigourney Weaver, John Turturro, Ben Kingsley, María Valverde, entre otros. Música de Alberto Iglesias. Duración: 150 minutos.

REGULAR. FLACO RETORNO A LA ÉPICA

Los films épicos siempre tienen su público. Y nos remontan a los inicios del Cinemascope con “El manto sagrado” y una seguidilla de películas históricas que conmovieron a los espectadores de hace 60 años. En este caso, Riddley Scott, quien dedica el film a su hermano Tony, nos redescubre la figura de Moisés, su crianza en la corte egipcia de hace 1300 años A.C., y la relación con su padrastro (John Turturro) y su hermanastro (Joel Edgerton), quienes deberán defenderse mutuamente como si fuesen hermanos de sangre. La primera gran batalla es contra los Hititas y comienza la acción, las luchas cuerpo a cuerpo, hasta medir la verdadera hermandad entre el futuro Ramsés II (el faraón de los monumentos egipcios, que vivió hasta los 90 años, y que se enfrentó a Moisés). Moisés se exilia por defender a los hebreos, esclavos de los egipcios, se casa, y solo regresa para advertir a su medio hermano sobre las calamidades que se acercan por no dar libertad a los oprimidos. Y es quien lleva a su pueblo al Exodo, que tardará muchas décadas, hacia la Tierra Prometida.

Riddley Scott se basa en el relato bíblico contenido en el Antiguo Testamento, que forma el Pentateuco y constituye la Tora de los judíos. No va más allá ni siquiera en su narración por lo que se vuelve muy esquemática, desaprovecha a los actores que tiene (Sigourney Weaver ni se reconoce, Ben Kinsgley es casi “un suspiro” en pantalla), y le quita “pathos” a los personajes. Christian Bale compone a Moisés como si fuese Batman, con un dejo de melancolía casi constante. Su casamiento en un poblado en medio del desierto ocurre entre una secuencia y otra, no media ni una aproximación al romance, tan solo unas miradas de los dos protagonistas. Esto significa que muchas de las escenas planteadas son abruptas, hay que estar atentos a las elipsis del guión, y luego a las elipsis cinematográficas, constantes en el film. Así pasamos de un protagonista en su madurez a uno anciano, desconociendo qué pasó con su mujer y con su hijo, al menos en la ficción presentada.

Lo mejor de este film épico son los efectos especiales que reproducen las plagas con las que la ira de Dios castigó a Egipto: desde las aguas repletas de sangre y la muerte de los peces, hasta la invasión de ranas, de piojos, de langostas, de granizo, la muerte del ganado, la llegada de las tinieblas y la más tremenda que fue la muerte de los niños egipcios. La división de las aguas nos remitió a los tsunami que la vida real y el cine mismo nos han mostrado. Fue el menos logrado de los efectos especiales.

Muy minimalista a pesar de panorámicas (parecen maquetas), esquemática en su narración, Riddley Scott está muy lejos de “Gladiador” y más cerca de la soporífera “1492, la conquista del Paraíso”. Su destacable característica de “arrollar” al espectador con todo tipo de sensaciones se observa en los efectos especiales de las plagas, no así en la dirección general de los actores, deslucidos y sin pasión, ni siquiera en el tratamiento de la historia bíblica. A pesar de todo, es uno de los pocos films épicos que nos llega y, con sus más y sus menos, tiene su público.

Elsa Bragato

 

JUEVES 27 DE NOVIEMBRE DEL 2014.-

Hay nueve estrenos de cine que renuevan parcialmente la cartelera porteña. Destacamos la animación española “El último mago o Bilembambudin”, de Diego Rodríguez, basado en un libro de la escritora argentina Elsa Bornemann, fallecida el año pasado a los 61 años y la única connacional reconocida con el premio internacional para literatura infantil H. Andersen. Es la historia de Aldana, una niña que decide seguir a un viejo mago quien la lleva al mundo de Bilembambudin. Le sigue una buena producción americana sobre el periodismo freelance nocturno denominado “Primicia mortal”(Nightcrawler), de Dan Gilroy, con el notable actor Jake Gyllenhaal acompañado por una supermaquillada Rene Russo, narrando las peripecias de un hombre sin escrúpulos que descubre el mundo del periodismo nocturno en Los Angeles en busca de noticias, desde crímenes hasta abusos de todo tipo. Apunta principalmente a desnudar las lacras sociales incrustadas en el periodismo y cómo, a partir de seres inescrupulosos como el protagonista, se nutren los imperios periodísticos, el amarillismo y las inmundicias humanas revestidas de “headlines” o titulares del día. Muy interesante, cercana en la temática al morbo que exhibe la televisión porteña. “Tango de una noche de verano” es un documental de Viviane Blumenschein, documentalista radicada en Berlín. Finlandia considera que el tango nació allí y hasta ese frío país, donde no sobran las palabras y el ambiente es apacible y ordenado, van dos músicos argentinos (El “Chino” Laborde y Pablo Greco) a quien se les une “Dipi “ Kvitko. Nuestra música ciudadana tiene notable raíces en Finlandia y se analizan desde el tango bailado hasta el cantado en finlandés a través de nuestros compatriotas. “El examen”, de Stuart HAzeldine es del 2009 y tuvo repercusión en Edimburgo. Reaparece en las salas comerciales luego de pasar por DVDs y copias truchas, un remedo mal encarado de la muy buena “El método” (2005) de Marcelo Piñeyro con Pablo Echarri en el protagónico (las comparaciones son odiosas pero, en este caso, permiten resaltar las bondades del film de Piñeyro que, en su momento, se consideró algo tedioso).



QUIERO MATAR A MI JEFE 2

De Sean Anders. Con Jason Bateman, Charlie Day, Jason Sudeikis, Jennifer Aniston, Jamie Foxx, Kevin Spacey, Christoph Waltz, entre otros. Música de Christopher Lennertz. Duración: 98 minutos.

REGULAR. TEDIOSA Y REITERATIVA “VENGANZA”

Si la primera parte de “Quiero matar a mi jefe” nos resultó una película divertida, con gags muy bien logrados, alocada, y reidera, no ocurre lo mismo con esta segunda parte donde la acción se centra en los tres empleados decididos a ser dueños de sus destinos y a concretar diversas venganzas (Waltz es el feroz empresario, da una “mano” pero los tres protagonistas se las verán en figurillas para sortear obstáculos). Sin entorno familiar visible, el film queda reducido a diferentes opciones de los tres protagonistas para superar el destino de ser empleados, metiéndose en líos varios. La repetición de situaciones es altamente tediosa, muy pocas veces produce alguna que otra risa, y uno siente un “dejá vu” constante, aún con las presencias de Kevin Spacey y Christoph Waltz. En definitiva, produce más bostezos que sonrisas por la pobreza de su guión y este querer vendernos un humor transitado hasta el hartazgo. Las actuaciones siempre son muy buenas, ajustadas a los roles, sin mella alguna. Entre escapes automovilísticos y alguna que otra mención a las pacientes esposas, los simpáticos protagonistas hacen lo que pueden con sus roles. Muy poco para pagar una entrada tan cara hoy en día.

Elsa Bragato

 



LÍNEA DE FUEGO

De Gary Fledor, con guión de Silvester Stallone además de uno de sus productores. Coon Jason Statham, James Franco, Winona Ryder, Frank Grillo y la pequeña Isabela Vidovi, entre otros. Música de Mark Isham. Duración: 100 minutos. Basada en la novela de Chuck Logan.

BUENA. ACCIÓN Y SUSPENSO SIN PRETENSIÓN

Tener a Jason Statham (actor inglés de destacada trayectoria en el teatro de Londres) significan acción y trompadas por doquier. Silvester Stallone, hábil guionista de más de 50 films (un dato en el que no siempre se repara), mezcla hábilmente dosis de acción, explosiones y bucólicas secuencias familiares. Se centra en la vida del ex agente de la Dea Broker, viudo, padre de una pequeña que a su corta edad ya sabe noquear como su progenitor (la dulce Isabela Vidovic) quien, dos años antes, destruyó una banda de narcotraficantes. Se radica en otra ciudad pero será su pequeña hija quien dé inicio a una acción que el cansado y triste agente no quiere ya emprender. El villano, encarnado por James Franco, no le dará tregua acicateado por su pareja. Los ingredientes del género están: acción y thriller policial de principio a fin además de una excelente fotografía que es un plus nada despreciable, incluso con cámaras zenitales. Interesante. No pretendamos ver el policial del tercer milenio pero sí una película que cumple con su propósito de entretener de principio a fin sin pretender dejarnos ni moralejas ni ninguna subhistoria que movilice nuestra conciencia. Agregamos que Chuck Logan, autor de la novela en la que se basa el guión, es un veterano de Vietnam y un reconocido autor de libros policiales.

Elsa Bragato

 



PATRICK

De Mark Harthley. Con Sharni Vinson, Rachel Griffiths, Charles Dance, Jackson Gallagher, entre otros. Música de Pino Donaggio. Duración: 110 minutos.

BUENA. REMAKE DE FUERTE IMPACTO

En 1978 se estrenó el film homónimo de origen australiano dirigido por Richard Franklin, siguiendo el incipiente fanatismo producido por la telequinesis, introducida en 1976 por Brian de Palma en el film “Carrie”. Mark Harthley toma los momentos sustanciales del film y del director, a quien admiró profundamente, con un toque setentista de los films de Alfred Hitchcock, es decir, sustos sucesivos de importancia que alertan al espectador de lo que está por venir. No exenta de tremendas escenas de electroshocks y otras muy “gore”, “Patrick” transita cómodamente por el thriller, a través del enfermo comatoso “Patrick”, sometido a verdaderas torturas por el médico de la clínica en la que es contratada la ingenua enfermera “Kathy Jacquard” (un excelente trabajo de Sharni Vinson). “Patrick” muy pronto mostrará que, aún postrado, tiene un notable poder de encender computadoras y de movilizar objetos y hasta de matar con su mente, hechos que van in crescendo hasta un final a toda orquesta, es decir, a todo horror.

La concepción de la película es clásica, nos recuerda justamente a los autores que admira Mark Harthley, y tiene actuaciones importantes en la protagonista y Rachel Griffiths, que compone a una especie de “enfermera gobernanta” del lugar. Una atmósfera opresiva, siniestra, es otro d elos logros de este film de bajo presupuesto de Mark Harthley que llega a la cartelera porteña luego de seis meses o más de espera en la gatera. Cumple su objetivo y está destinado a los fanáticos del género.

Elsa Bragato

 



WELCOME TO NEW YORK

De Abel Ferrara. Con Gerard Depardieu, Jacqueline Bisset, Ronald Gutman, Eddy Challita, entre otros. Duración: 124 minutos.

MUY BUENA. SOBERBIA ACTUACIÓN DE DEPARDIEU

Este plato fuerte de Abel Ferrara, de quien se presentó “Pasolini” en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, no ahorra escenas escabrosas y somete a su protagonista, el soberbio Gerard Depardieu, a la presión de demostrar todas las bajezas sexuales de la que es posible un hombre. El caso está directamente inspirado en el ex director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, quien abusó de una empleada doméstica de un reconocido hotel neoyorquino. El personaje de Gerard Depardieu es “el señor Deveraux”, con un hambre de sexo incontenible, sentado en el poder del mundo y manejando la vida de hombres y mujeres a su arbitrio, situación que produce tanto desagrado como las tremendas secuencias de sexo oral brutal de Depardieu-Deveraux y algunas de las hermosas mujeres elegidas como “plato diario” para tales menesteres.

Los hechos ocurrieron el 14 de mayo del 2011 y le costó al execrable director del FMI la prisión, la pérdida de su generoso puesto en el FMI y su carrera presidencial, si bien llegó a un acuerdo monetario para librarse de una detención mucho mayor. Depardieu no le hace asco a la perversión del “dueño del mundo” entonces y se mete en el papel con una conciencia actoral que remueve las tripas del más centrado espectador. Por un lado, es asombrosa su actuación y, por otro, resulta revulsiva… aunque notable, hay que remarcarlo.

La primera parte nos muestra al señor Deveraux ingresando a su cuarto número 1806 de un famoso hotel al que no se le toma el nombre pero es el mismo al que concurría Strauss-Kahn, teniendo una habitación de número similar, la 2806, donde abusó de una afroamericana obligándola a tener sexo oral, sin entrar en detalles realmente escabrosos. En ese cuarto a Deveraux lo esperan varias prostitutas (son ofrecidas como “postre” para los empresarios que lo visitan) acompañadas por jóvenes que hacen de “corte de aduladores”. No tiene preferencias. Cualquier mujer le cae bien para someterla a un brutal sexo oral. El caso de la doméstica que sufre su avasallamiento lo lleva a la prisión cuando regresaba a París para encontrarse con su fuerte esposa, Simone Deveraux a cargo de una gran Jacqueline Bisset. En la prisión estalla otra actuación memorable de Gerard Depardieu, un hombre que en su vida personal ha transitado por todos los caminos sinuosos de la vida (hace poco reveló que fue violado en su juventud): desnudo, con una panza kilométrica, se somete a la revisación de la policía neoyorquina, mostrando sus genitales sin titubeo, agachándose, de frente, de perfil. Ya en lo que podemos llamar la segunda parte, cuando logra ser liberado y enviado a París, se establece un duelo actoral con Jacqueline Bisset de alto voltaje, diálogos de honestidad brutal, dejando al descubierto una Simone Deveraux que guía los destinos comerciales y políticos de su marido pero que ya no puede hacer mucho ante la vergüenza pública desatada por la incontrolable adicción al sexo de Deveraux.

EL poder conlleva miserias. Una de ellas es la utilización del sexo como medio de presión y sojuzgamiento del otro, hombre o mujer, y en el film está claro que el orgiástico señor Deveraux manejó el mundo desde sus genitales por lo que mal pudo pensar en el real sufrimiento de tantos pueblos por sus incoherentes y malignas recetas económicas.

Destacamos algunas tomas muy especiales sobre el rostro de Gerard Depardieu cepillándose los dientes, gestos de depravación que conmueven a la platea más que la brutalidad sexual del personaje. No es para cualquier público. Las escenas no tienen miramientos. Y es, sin duda, una actuación memorable de Gerard Depardieu que se muestra tal como vino al mundo con un desparpajo que, aunque choque, demuestra quién es al pisar un set.

Elsa Bragato

 



JAUJA

De Lisandro Alonso. Guión de Fabián Casas y Lisandro Alonso. Con Viggo Mortensen, Villbjork Malling Agger, Ghita Norby, Adrián Fondari, Esteban Bigliardi, Diego Roman, Mariano Arce, Misel Saavedra, entre otros. Música original de Viggo Mortensen. Duración: 108 minutos.

MUY BUENA. CAMINO EXISTENCIAL BAJO EL CIELO PATAGÓNICO

Esta quinta entrega de Lisandro Alonso (La libertad, Los muertos, Fantasma y Liverpool), está más lejos de las anteriores de la pátina experimental que las caracterizó. En este caso, Jauja, apuesta a lo narrativo y se materializa en un western mitológico cuyo espacio físico e histórico es la Conquista del Desierto (1882), en la Patagonia. El fotógrafo finlandés Timo Salminen ha logrado una fotografía estupenda de nuestro sur, describiendo cada paisaje con una minuciosidad provocativa por la lentitud, en contraposición a la acción de los personajes. Viggo Mortensen, notable “celebrity” que enaltece nuestro cine y este país donde se crió hasta sus 11 años (nació en New York en 1958 de padre danés y madre norteamericana, se especializó en actuación, música, fotografía, pintura y literatura, teniendo una editorial para poetas noveles), protagoniza “Jauja” que se presenta en el comienzo del film con un cartel donde se explica la leyenda del considerado paraíso terrenal y mitológico que muchos buscaron desde tiempos inmemorables. La historia se centra en un militar danés (Mortensen) quien no está a gusto en las lánguidas mesetas patagónicas, anhelando la civilización de su Dinamarca natal. Pero su hija de 15 años UVillbjork Malling Agger) se enamora y se escapa con un soldado criollo, por lo que inicia una búsqueda de la jovencita a lo largo de todo el film.

Muchos elementos condimentan la historia, desde torturas hasta secuestros, encuentros místicos, que jalonan el recorrido del militar danés. Por un lado lo agobia la realidad y por otro hay un clima ficcional opresivo en el que también vive.

La contemplación de la naturaleza es una de las apuestas del film con la lectura que le da el protagonista: el disfrute de lo que ve y lo que ese cielo tachonado de estrellas dibuja en su alma y en su mente. En una secuencia de este tenor se escucha una melodía creada por Viggo Mortensen quien, a la manera de Clint Eastwood, despunta en este film de Alonso otra de sus cualidades artísticas. Thriller con fuertes matices espirituales y extrasensoriales, la propuesta de Alonso y de Mortensen es un atrapante trayecto existencial, entre el agobio de la realidad y la presión del alma. Muy interesante propuesta.

Carlos Pierre