La televisión
hace terapia

El miércoles a la noche cuando Jorge Rial entrevistaba a Damián, uno
de los chicos que estaba encerrado en la casa de Gran Hermano y que
de repente quiso salir de la misma “porque no aguantaba más”, en el
canal vecino, más precisamente en el nueve, en Edición Chiche se
producía una entrevista íntima entre Gelblum y Guido Suller, el
hermano de Silvia.
Lo que parecía una charla de café se había convertido en una
confesión de doctor y su paciente. El conductor intentaba sacarle
información familiar a través de preguntas a Guido, para así lograr
reflexionar porque Silvia intentó suicidarse, si era por conseguir
una campaña mediática o había cuestiones fuertes de fondo.
Gelblum primero ahondó sobre los hermanos, cuántos eran, a lo que le
entrevistado contestó: “somos cuatro, la más grande es Silvia,
después sigo yo, Guido, mi otra hermana Norma, ¿la normal dijo
Chiche?, y Guido continuó, “no se es madre de tres hijos, pero uno
es el que está en Gran Hermano, Sebastián”; como dejando claro que
no sabe hasta que punto es tan normal, y describiendo un poco más
sobre la familia habló del último de los hermanos, Marcelo, que
también se quiso suicidar. Aquí nuevamente se intrometió Chiche, y
dijo: “pero en tu casa tienen que ir todos al psiquiatra, ahí hay un
problema grave con tus padres”.
Guido intentó durante la charla hablar de todo sin tapujos, fiel a
su estilo escandaloso mencionó a Silvio Soldán, como la obsesión
amorosa de su hermana. Una y otra vez sostuvo que Silvia sufre mucho
por no ver a sus hijos: Marilyn y Cristián, la primera criada con
los padres de Silvia, y el segundo fruto de su matrimonio con
Soldán. También el arquitecto y piloto agregó que siente profunda
admiración por ella, que la ve como una luchadora y una mujer que
todo lo que se propone lo logra. “Nunca pude conseguir una novia
porque las comparaba con mi hermana, y perdían”. Entonces tras
escuchar eso, Chiche insistía: “me estas describiendo una situación
patológica”.
“Yo tengo hermana pero nunca se me ocurrió acostarme con ella, nunca
la mire con otros ojos, no se…”, afirmaba el conductor medio
sorprendido. Inmerso en ese aire, el programa trascurría, también
las publicidades, los rostros de Guido, que parecen de no creer, no
se sabe si lo que dice es cierto, o todo forma parte del show
mediático.
Unas venas que se dicen haber cortado, una entrevista exclusiva con
Viviana Canosa, que desde la primeras horas del lunes a la mañana
había recibido un llamado de Silvia Suller que le confesaba que
estaba muy depresiva al borde de cometer una locura. Lo cierto es
que personal doméstico la encontró ensangrentada y llamó a la
ambulancia, la llevaron de urgencia a la clínica, y de ahí en
adelante, más de los mismo. Otra vez el show, el espectáculo y la
tragedia de la mano. ¡Que semana espectadores!.
Gabriela Marinelli
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